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El miedo de algunos padres y niños ante la vuelta al colegio

La edad del niño determina cómo será su regreso a las aulas y su reencuentro con el mundo exterior. Los progenitores deben gestionar bien sus preocupaciones en beneficio de sus hijos

Una trabajadora del centro de educación infantil “Mi pequeña escuela”, en la pedanía murciana de La Alberca, cuenta un cuento a varios niños.
Una trabajadora del centro de educación infantil “Mi pequeña escuela”, en la pedanía murciana de La Alberca, cuenta un cuento a varios niños. EFE

Tras un parón escolar de meses envuelto en las circunstancias de aislamiento que nos ha traído el coronavirus, la vuelta a las aulas puede resultar más complicada para niños y jóvenes que en otros tiempos.  A la readaptación habitual a las rutinas de horarios y obligaciones escolares, se suman la integración de las normas preventivas, los miedos de los progenitores y los hijos a los contagios y la incertidumbre de cómo se planteará la vida escolar al regreso al colegio.

Desde casa, se puede facilitar la adaptación de los niños a sus actividades escolares con “la anticipación de las rutinas y horarios del colegio. Conviene poner el despertador a la hora de levantarse para ir a clase 15 días antes de comenzar el colegio para que se ajusten a ese ritmo e implicarles en la compra de los materiales escolares. Estas son recomendaciones genéricas, más allá de la cuarentena, como en el caso de que hagan en casa las tareas del colegio que les encargan online para que el repaso de los contenidos prevenga que se les haga más cuesta arriba el estar horas sentados en el aula para estudiar y aprender”, explica Abel Domínguez, psicólogo sanitario y director de Domínguez Psicólogos.

Cada niño tiene su circunstancia personal y en el caso de que en la familia haya habido fallecimientos por la covid-19, “las cosas se pueden complicar con la vuelta al colegio sobre todo si tenemos en cuenta la situación traumática de no poder despedirse de los seres queridos debido a las normas de seguridad preventiva impuestas por la cuarentena. En estos casos, recomiendo el seguimiento de un especialista para comprobar que el duelo no se complique y desde casa, vigilar si el niño tiene insomnio o conductas agresivas y violentas, que son su forma de expresar la tristeza o la ansiedad” recomienda Domínguez.

"Mamá, me aburro. Quiero salir a la calle". Los padres han escuchado este tipo de frases de sus hijos durante el confinamiento, pero ahora que las medidas se han relajado y toca retomar la vida fuera de casa y la vuelta a los centros escolares dentro de unos meses, hay pequeños que tienen miedo de hacerlo, debido a ese monstruo invisible que mata personas llamado coronavirus del que todo el mundo habla. No obstante, se trata de una situación que “no es habitual. En general, los niños, aunque han tolerado muy bien el confinamiento, también tenían ganas de salir, aunque no han podido hacer muchas de las cosas que les hubieran gustado. No obstante, hay muchos niños diferentes y en distintas circunstancias, por lo que los habrá que tengan miedo a salir a la calle, pero no es lo habitual”, explica Pedro Gorrotxategi, vicepresidente de la Asociación Española de Atención Primaria (AEPap).

Desmontar las barreras tras el confinamiento

Durante el confinamiento doméstico para prevenir la covid-19, “hemos montado entre todos, una capa protectora de medidas frente al virus, que en lo emocional, ha venido acompañado de un sentimiento de miedo, más o menos intenso. Como siempre sucede, lo que vivimos nosotros como adultos, lo experimentan nuestros niños. A lo largo de muchas semanas, nos hemos tenido que adaptar a una situación de encierro, y en general, lo hemos conseguido al reajustar nuestras rutinas y modificar nuestro estado mental para poder vivir esta experiencia. Ahora, tocan nuevos cambios y esto también viene acompañado de un nuevo tipo de estrés para adaptarse a una realidad dual que cuesta entender a los niños, porque aunque ya no hay tanto peligro, todavía hay que seguir protegiéndose”, explica Tristana Suárez, psicóloga y terapeuta Gestalt.

La edad del niño determina cómo gestiona el confinamiento, la vuelta a las aulas y el reencuentro con el mundo exterior. “Los más pequeños tendrán mayor dificultad para contener sus impulsos y querrán tocar, acercarse a los demás, jugar y correr, pero también tendrán menos conciencia sobre el peligro de contagio del virus y por lo tanto menos miedo. A partir de los cinco años, pueden sentir y conocer mucho mejor la realidad y pueden estar más ansiosos y asustados por la situación actual. La etapa que acabamos de vivir ha tenido efectos regresivos en todos nosotros, también en los niños. Hemos vuelto a experimentar estados emocionales y mentales que nos remiten a etapas de la vida anteriores, como la dependencia, la vulnerabilidad, el vacío o el apego”, añade Suárez. 

Suárez sugiere varias pautas para que el regreso de los niños a la nueva normalidad esté exento de miedo y para que los padres transmitan seguridad a sus hijos:

  1. Hablar con claridad y calma a los hijos sobre le nueva situación. Los niños captan información más allá de las palabras. Por ello, conviene transmitirles serenidad y confianza con nuestro tono de voz y actitud a la hora de salir a la calle y volver al colegio.
  2. Repasar y memorizar con los niños antes de salir de casa para ir al colegio las normas de protección y solo insistir en ellas si es necesario para evitar provocar en el niño aburrimiento y tensión. Para ello, se pueden simplificar las normas en tres conceptos básicos, como lavado de manos, distancia entre las personas y uso de mascarilla.
  3. Responder a las preguntas de los niños de manera clara y sencilla.
  4. Tener paciencia y comprensión ante el miedo del niño a la vuelta al colegio. Lleva tiempo normalizar la nueva situación e ir desmontando las defensas construidas para prevenir contagios.
  5. Utilizar el juego con los niños más pequeños, como los menores de cinco años, para que se impliquen en las normas de protección y prevención de la salud.
  6. Recordar a los hijos que las medidas de prevención son temporales y que el regreso a la normalidad depende del compromiso de todos.
  7. Evitar los regaños y el mal humor si el niño incumple alguna norma. Volver a recordarle las pautas de prevención a las que se ha tenido que acostumbrar en poco tiempo y sin previo aviso.
  8. Concienciar a los niños de que todos somos solidarios en esta nueva situación, estamos unidos para protegernos y funcionamos como un equipo.

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