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Para la UE, los ODS son la oportunidad de liderar en el siglo XXI

Un informe sobre el cumplimiento de la Agenda 2030 en Europa alerta sobre los múltiples retrasos

ODS

Una célebre reflexión de Fernando Birri, atribuida a Eduardo Galeano, describe así la utopía: “La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Entonces, ¿para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”.

Pensé en estas frases al leer el Informe 2019 sobre Desarrollo Sostenible en Europa, hecho público esta semana por el SDSN y el IEEP.(*) El mensaje principal del informe se ajusta bien al aforismo de Birri: a estas alturas de la Agenda 2030, la región del planeta mejor preparada para hacer realidad los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) parece haberse conformado con reducirlos a una bonita utopía. Europa lidera globalmente el cumplimiento de la agenda, pero ninguno de sus países está haciendo lo suficiente para cumplirla adecuadamente.

Ya saben que los ODS tienen la virtud de adaptar sus exigencias al punto de partida y las capacidades de los diferentes actores. En el caso de los países europeos, los desafíos principales están relacionados con el clima, la biodiversidad y la economía circular. Pero también con desigualdades inaceptables para nuestros estándares de vida. O con el lastre que este continente constituye para el cumplimiento de la Agenda 2030 en otras regiones del mundo: desde la opacidad financiera global hasta las emisiones de CO2, pasando por el amparo o el impulso directo de conflictos, Europa frena en ocasiones la marcha común, además de ralentizar la propia.

España, por ejemplo, ocupa el puesto 14 de 28 con algunos sobresalientes (salud, por ejemplo), bastantes aprobados rasos y suspensos sonoros en asuntos como la calidad del empleo, las emisiones contaminantes o el impacto de nuestra actividad exterior en ámbitos como la pesca y la venta de armas. Lamentablemente, solo los objetivos 4 y 8 muestran tendencias prometedoras.

Índice ODS: Tabla de indicadores para la UE y sus Estados miembros. ampliar foto
En materia de ODS, el semáforo europeo sigue en rojo.  Índice ODS: Tabla de indicadores para la UE y sus Estados miembros.

La pregunta, por tanto, es cómo apretar el paso en la dirección que ya se ha escogido (ya es más de lo que pueden decir los Estados Unidos, Australia, Brasil y otros) y aprovechar la década que nos queda antes de llegar al fin de este proceso. El cambio debe ser necesariamente exponencial, por lo que el informe insiste en un modelo de “transformaciones” estructurales en seis ámbitos críticos, como herramienta estratégica para acelerar el cumplimiento de los ODS (ver gráfico 2; la publicación original está disponible aquí).

Para la UE, los ODS son la oportunidad de liderar en el siglo XXI ampliar foto
Las seis grandes transformaciones que necesita para cumplir los ODS. 

A partir de ahí, el informe estructura sus propuestas en tres grandes frentes: (1) las prioridades internas de la UE y sus Estados miembros (Pacto Verde Europeo, inversión sostenible, innovación y capacidades, protegidos por un esfuerzo serio de coherencia de políticas); (2) Diplomacia y cooperación internacional (lo que ustedes se imaginan, más una interesante referencia a la posibilidad de influir positivamente los planes de inversión de China, como alternativa al conflicto comercial); y (3) eliminar los “efectos indirectos” más negativos.

Se trata de un plan posible y serio, que empaqueta de forma coherente los esfuerzos que ya están teniendo lugar en Europa (ver, por ejemplo, la propuesta política del Pacto Verde). Una manera creíble de convertir los horizontes inalcanzables en consecuciones generacionales. Por eso conviene leer el informe hasta el final, donde se habla del Marco Financiero 2021-2027, que se negocia ahora y que constituye la verdadera prueba del ocho de este compromiso.

No se puede exagerar la importancia de lo que está en juego. De la hoja de ruta europea para encarnar los ODS depende la posibilidad de evitar puntos de no retorno en la salud del planeta y el bienestar de sus habitantes. Más aún, ofrece la oportunidad de construir una narrativa alternativa a la espiral nacional-populista en la que estamos atrapados. Haciendo lo correcto, Europa contribuye a deshacer el nudo interno y se convierte, al mismo tiempo, en la locomotora política de la transformación mundial. Una manera elegante, justa y constructiva de ejercer el liderazgo en el siglo XXI. Como utopía, esta me parece de las mejores.

 

(*) El informe Desarrollo sostenible Europa 2019 es el resultado de la colaboración entre la red Sustainable Development Solutions Network (REDS, en España), el Institute for European Environmental Policy.

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