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Jennifer Lawrence se casa con Cooke Maroney rodeada de estrellas de Hollywood

Emma Stone, Bradley Cooper, Adele, Sienna Miller o Kris Jenner estuvieron entre los 150 invitados que acudieron a la celebración, que se alargó más allá de las cinco de la madrugada

Jennifer Lawrence boda
Jennifer Lawrence y Cooke Maroney, en octubre en Nueva York. GTRESONLINE

Querían secretismo y lo han conseguido. Jennifer Lawrence y Cooke Maroney se casaron el sábado en un enlace celebrado en una gran mansión del siglo XIX en Rhode Island (a unas tres horas de Nueva York) rodeados de amigos y compañeros de profesión. 

La novia llevaba una creación de la casa francesa Dior, de la que es imagen. Sin embargo, apenas han trascendido algunas imágenes oscuras y lejanas, donde se la ve con un recogido y un vestido de cuello cerrado y manga larga con detalles de pedrería, acompañada de su ya marido, él con un esmoquin con pajarita.

Pese a su juventud, Lawrence tiene un hueco consolidado en la industria del cine. A sus 29 años ha estado nominada al Oscar en cuatro ocasiones, lográndolo una vez (en 2013 por El lado bueno de las cosas). En Hollywood también ha creado una buena pandilla de amigos, entre los que se incluye a Emma Stone —una de sus más íntimas y a la que se vio llegando al enlace con un vestido largo de terciopelo verde y un abrigo capa a juego— y también a las actrices Sienna Miller, Cameron Diaz o a la cómica Amy Schumer. Tampoco faltaron Bradley Cooper, con quien Lawrence ha rodado un puñado de películas, el director David O. Russell, la diseñadora Ashley Olsen ni la cantante británica Adele.

Entre los otros 150 invitados al enlace estuvieron Kris Jenner, la madre de las hermanas Kardashian, que se perdió la celebración del 39º cumpleaños de Kim por acudir a la boda de Lawrence y Maroney, a la que llegó con un vestido largo negro con pedrería. Todos ellos cenaron pescado asado y ternera con pasteles de batata, según los medios estadounidenses. Según la revista People, ya entrada la noche un par de camionetas de sándwiches y hamburguesas aparcaron enfrente de la mansión donde se celebraba la boda para servir la recena. Y el diario británico Daily Mail cuenta que la fiesta se alargó hasta las cinco y media de la madrugada mientras los invitados bailaban temas clásicos de Aretha Franklin o Whitney Houston.

Esa mansión es una gran casa situada en Newport (Rhode Island), una zona en la que los siglos XVIII y XIX veraneaban las familias adineradas de la costa este de EE UU. Esta casa de más de 3.700 metros cuadrados llamada Belcourt estuvo abandonada a finales de los años noventa y ahora pertenece a la empresaria Carolyn Rafaelian, fundadora y directora de la marca de joyas Alex and Ani, que la compró por 3,2 millones de eurosen 2012 y que dedicó más de 900.000 euros a su restauración. Desde 2018 está abierta al público y para eventos. Ella decidió hacer una "limpieza" de sus vibraciones: "Había energías y entidades no muy agradables".

Lawrence y Maroney, un reputado galerista que regenta una sala en el Upper East Side neoyorquino, se comprometieron el pasado febrero, cuando llevaban saliendo alrededor de un año. En verano de 2018 se les vio juntos en Roma y París, y en varios estrenos de cine. El pasado febrero se comprometieron y en mayo dieron, con amigos y familiares, una gran fiesta de compromiso. En septiembre crecieron las sospechas de una posible boda civil, porque varios testigos les vieron cargados de documentación y acompañados de un reputado fotógrafo en un registro civil de Nueva York.

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