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Las caracterizaciones de Mario Casas: ahora, en silla de ruedas

El actor, que ha pasado por todo tipo de cambios físicos para meterse en sus personajes, vuelve a transformarse para su próxima película, 'El practicante'

Mario Casas, en septiembre en Moscú.
Mario Casas, en septiembre en Moscú. CORDON PRESS

De aquel joven Moratalla con media melena en El camino de los ingleses al sensual Marco de Instinto, su último trabajo estrenado, Mario Casas ha cambiado, y mucho. Tanto como lo pueden hacer 13 años, y además en una época en la que se pasa de los 20 a los 33. En estos años su carrera se ha expandido hasta convertirle en uno de los actores más conocidos del cine español. Y él también ha crecido como intérprete, en todos los sentidos.

Mario Casas, en un fotograma de 'El camino de los ingleses'.
Mario Casas, en un fotograma de 'El camino de los ingleses'.

Casas es un actor versátil, que durante estos casi 15 años de carrera se ha sometido a multitud de cambios físicos. El próximo será otro reto: tal y como ha anunciado Netflix, será el protagonista de El practicante, un thriller dirigido por Carles Torras en el que interpretará a Ángel, un técnico de emergencias sanitarias que sufre un grave accidente, algo que le hará vivir en una silla de ruedas. Esa imagen, la de Casas en la silla, es la primera y única que la plataforma de contenidos ha distribuido por el momento de la futura película.

Mario Casas, en una imagen de 'El Practicante', de Netflix.
Mario Casas, en una imagen de 'El Practicante', de Netflix. NETFLIX

Interpretar a un hombre sobre una silla de ruedas es el último desafío al que se enfrenta Casas, pero no el primero. A principios de 2016 estrenó Toro, una cinta de acción dirigida por Kike Maíllo, para la que se entrenó a conciencia. En las imágenes que se vio de su preparación física, se veía a un Casas ultramusculado y haciendo pesas en el gimnasio.

Mario Casas, entrenando para la película 'Toro'.
Mario Casas, entrenando para la película 'Toro'.

Solo dos años después, en 2018, protagonizó El fotógrafo de Mathausen, uno de los papeles con una preparación física más dura de su carrera, el del retratista Francisco Boix. Para ella se sometió a un drástico cambio físico: se rapó el pelo al cero y perdió nada menos que 22 kilos en solo cuatro meses, sometiéndose a una estricta dieta que, como él contó en más de una ocasión, prácticamente le dejó sin vida social.

"Supuso pasar muchísima hambre, no comer casi y verte en el espejo tísico", contaba Casas en El Hormiguero sobre su dieta, en buena parte a base de piña durante días. "Llega un momento en que te miras al espejo y te ves igual que hace dos meses, cuando pesabas ocho kilos más", relataba en Hoy por Hoy, en la Cadena Ser. "No sé ni si decirlo, porque está mal, pero para preparar una escena de la película en la que salgo completamente desnudo durante dos o tres días comí solo piña y apenas bebí agua para no retener líquidos", explicaba hace un año, durante la promoción de la cinta.

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Él mismo relataba entonces que, además de tener que perder el peso exigido para el personaje, tenía que perder los 10 kilos de más que había cogido en un rodaje anterior. Unos kilos extras que para el actor fueron "una maravilla". "Tenía 10 kilos más, estaba como una bestia y ¡ojo! les gustaba más a las mujeres. No sé si por el aspecto rudo de cazador o por qué", bromeaba con Pablo Motos. Aunque después confesaba en la SER: "Ver a tus amigos que salen a comer y tú no puedes… La sociedad te excluye cuando estás a dieta. Al final me encerré en casa, en mi mundo. No podía salir, ni tomarme una copa". Superó esa fase y volvió a su peso normal. A base de una buena alimentación y de algunos lógicos caprichos, como contaba después: "¡Solo pensaba en Donettes!".

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