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Madres, hijas y viceversa

La prensa insaciable hará lo imposible por ridiculizar a los duques de Sussex

Los duques de Sussex, Meghan Markle y Enrique de Inglaterra, en Johannesburgo, el 23 de septiembre.
Los duques de Sussex, Meghan Markle y Enrique de Inglaterra, en Johannesburgo, el 23 de septiembre.

Entramos en el otoño, que se lleva las primeras hojas y también a Pasapalabra, un programa en el que, como decían en Paquita Salas, te invitaban a concursar y ganabas un poquito de presencia televisiva. Participé en muchas ocasiones, me encantaba observar cómo Christian Gálvez no salivaba mientras detallaba las pruebas de El Rosco. Un fenómeno de la naturaleza. Y también me divertía comprobar que nunca fui bueno con la gramática rápida ni en el oído musical. Christian a veces se llevaba las manos a la cabeza cada vez que yo fallaba una terminación. Extrañaré todo eso aunque se me ocurre que la hora extra de Sálvame que sustituirá al concurso debería dedicarse de una vez por todas en exclusiva a Isabel Pantoja.

Ella, que está en todas partes, no acudió al bautizo musical de su hija, Isa Pi, que podría convertirse en la reina del reguetón light con sus gotitas de pop coreano. A Pantoja no le molesta la música de su hija sino que le disgusta la agitada vida sentimental de Isa Pi, con novios que terminan siempre en algún reality. Yo pienso que Pantoja tiene que respirar hondo y convencerse que Isa Pi necesita esa agitación sentimental para trasladarla a sus canciones. Aunque de momento solo tiene una, veremos en sus siguientes creaciones esas indirectas a golpe de perreo y tacón a sus exnovios. No es taaaan distinto de lo que la propia Pantoja lleva décadas haciendo con sus canciones y sus conciertos. ¡Qué sería de una reina, de la copla o del reguetón, sin tomar prestado los vaivenes de su propia vida para cualquiera que sea su arte! Pantoja ahora está irritada, quiere que Isa Pi deje de hablar de ella en Telecinco pero es probable que madre e hija generen unas sinergias dirigidas a ocupar el sitio de Pasapalabra con un nuevo programa que podría llamarse Madres, hijas y viceversa.

No puedo seguir tanto como quisiera Gran Hermano VIP porque he regresado, con éxito, a MasterChef Celebrity y sinceramente no puedo someter a mi marido a vivir tanto talent y tanto reality. Pero he conseguido observar que Rocío Flores, la hija de Rocío Carrasco y Antonio David Flores, se está convirtiendo en la auténtica revelación del reality sin concursar, porque esta allí para defender a su padre. Rocío Flores es un poco como nuestra Carlota Casiraghi, nietísimas las dos, las hemos visto crecer y, quizás por eso, tienen esa naturalidad ante las cámaras. Y ante la vida. En ese mundo de Rocíos que es su dinastía, Rocío Flores ha insinuado que podría reunirse con su madre, de la que lleva distanciada desde 2012. Si sucediera ese reencuentro, podría coincidir con el único debate electoral de la campaña low cost que se nos viene encima. ¡Sería la bomba! Si madre e hija deciden darse el abrazo, nadie verá el debate refrito de unos candidatos que no se cansan de decirse lo mismo e incapaces de cualquier reconciliación.

La cantante Isabel Pantoja, en Madrid, el pasado julio. ampliar foto
La cantante Isabel Pantoja, en Madrid, el pasado julio.

Otro enfrentamiento es el de los Sussex con la prensa. Enrique ha salido a la defensa de su esposa Meghan y juntos han iniciado una demanda contra The Mail On Sunday, el eterno tabloide británico. Los Sussex explican que Meghan ha sido sometida a un bullying sistemático por su raza, porque gasta mucho y porque tiene un padre impresentable que mantiene una relación peligrosa con los medios sensacionalistas. Otro conflicto de padres e hijos delante de medios y cámaras. Para nuestro deleite, aunque este se manifieste en forma de debate serio, pienso que los duques tienen cierta razón y eso, junto a su poder, podría hacerles ganar la demanda. Lo que hará esa prensa insaciable, que para mí tuvo responsabilidad en la muerte de la madre de Enrique, Diana de Gales, también terminará por deleitarnos. Harán lo imposible por ridiculizarlos, reducirlos a pijos que posan como ambientalistas.

El ambiente entre Borja Thyssen y Francesca Thyssen, que son hermanastros, no puede ser mejor. ¿Estarán enviando un mensaje a Tita? Francesca y Borja, que no hablan el mismo idioma materno, son famosos desde que nacieron, igual que Kiko Rivera y sus hermanos Fran y Cayetano, arrastrando muchos años enfrentados a Pantoja, la madre de todos los conflictos. Los hermanastros Thyssen tienen algo que los distingue: pueden sentarse, a sus anchas, en la junta del museo Thyssen. Sospechamos que esos encuentros tan risueños persiguen alcanzar nuevas e inesperadas sinergias en esa junta. Esperemos que evitando dejar a mamá Tita sin programa.

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