El oso ‘Cachou’ mata a una yegua adulta en el valle de Aran, el quinto ataque en dos semanas

Los ganaderos reclaman a la administración que tome medidas y se capture al animal

El oso Cachou en una imagen de 2017.
El oso Cachou en una imagen de 2017.Conselh Generau d'Aran

El oso Cachou ha matado durante la noche de este miércoles a una yegua adulta en el municipio de Viella, capital de la comarca del Valle de Arán, en el quinto ataque del plantígrado en dos semanas. La madrugada del martes, el animal había matado a otra yegua, de 20 meses de edad, en la misma localidad. El Conselh Generau d'Aran ha especificado que, a pesar de que los agentes de Medio Ambiente intentaron ahuyentarlo, "la actuación no evitó que Cachou volviera a matar".

Este mismo lunes estaba prevista una reunión entre diferentes administraciones involucradas con el programa Piroslife de reintroducción del oso pardo en los Pirineos. El objetivo era determinar si las medidas de coerción acordadas el pasado febrero para ahuyentar a los animales del ganado son suficientes, así como decidir si finalmente se debía expulsar a Cachou y a Goiat, otro ejemplar problemático. Finalmente, la reunión se pospuso ante la ausencia del secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, debido a las inundaciones provocadas por la gota fría en el Levante peninsular.

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"Exigimos la extracción inmediata del oso Cachou después de estos cinco ataques", ha declarado el Síndic de Aran, Francés Boya. "Reclamamos a todas las administraciones que reaccionen de manera inmediata y que se tomen las medidas necesarias para gestionar este conflicto que afecta de forma directa a nuestros ganaderos", ha agregado. El Conselh Generau d'Aran insiste también en que se organice de forma urgente la reunión del grupo de trabajo técnico, pospuesta por la ausencia de Morán. Desde la Secretaría de Estado de Medio Ambiente no han podido confirmar para cuándo está prevista el nuevo encuentro.

Jaume Grau, de Ecologistas en Acción Cataluña, ha criticado el posicionamiento del Valle de Arán: "La fauna salvaje tiene derecho a vivir en el Pirineo, es una necesidad para el equilibro ecológico del territorio. Esto no es un coche, no puede ser que si alguien quiere un animal lo traiga pero que si luego no le gusta lo devuelva", ha argumentado Grau. El activista considera que se pueden plantear soluciones más sencillas desde el mundo ganadero. "Si sabemos que cuando hay mastines junto al ganado no suelen darse ataques, ¿por qué no se fomenta esto?"

El sindicato Unió de Pagesos (UP) ha pedido este jueves al Departamento de Agricultura de la Generalitat que se posicione en "defensa de los ganaderos" afectados por los ataques de osos y fauna salvaje del Pirineo catalán. Según el sindicato agrario, ya no se puede atrasar más el debate sobre la coexistencia de este animal y apela a las instituciones a reunirse con los representantes del sector para "discutir" las medidas a aplicar.

La repoblación del oso pardo en los Pirineos ha resultado un éxito, al menos a nivel cuantitativo. En 1996 la situación era crítica: tan solo quedaban tres ejemplares. Fue entonces cuando se trasladó al ejemplar Pyros desde Eslovenia en el marco del programa Piroslife, con el objetivo de repoblar la zona. El oso sobrepasó las expectativas y se dedicó a procrear incluso con sus propios descendientes. Cachou, hoy en el punto de mira de las autoridades, es uno de sus nietos. La Generalitat lo dio por muerto el pasado mes de marzo, ya que el animal no ha sido fotografiado desde 2017.

Para evitar la endogamia entre los oseznos esloveno-catalanes, se optó por repetir la jugada. Las autoridades trasladaron desde Eslovenia a Goiat, cuyo nombre significa “chico soltero” o “mozo” en dialecto pallarés. El oso fue reintroducido cerca de Isil (Pallars Sobirá, Lleida), en una zona al norte del parque nacional de Aigüestortes. Goiat ha resultado ser problemático para los ganaderos del Pirineo. Solamente este año ha atacado a seis ovejas, un caballo y hasta diez colmenas, según datos de la asociación ecologista Ipcena.

En julio de 2018, hasta 43 ejemplares coexistían en los Pirineos. Se espera que el próximo invierno se añadan otras diez crías, nacidas este año, al recuento.

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