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El Everest no es Benidorm

Todos los años, con el comienzo de la primavera, la época más prolífica en ascensiones al Himalaya debido a las excelentes condiciones meteorológicas, asistimos como espectadores a la invasión literal de montañas como el Everest. Estas expediciones ponen en peligro la vida de muchos, y también convierten este templo de la naturaleza en un vertedero. La demora en el tiempo de subida o bajada desde los campos base provoca que el oxígeno que llevan se quede escaso, que haya más probabilidades de congelaciones y de accidentes que se traducirán en muertes. Como lo que sucedió este pasado 22 de mayo. Debería regularse esta situación antes de que suceda una desgracia mayor. El Everest no es Benidorm.

Paula Martínez Mouzo

A Coruña

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