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Una asignatura pendiente: la reconversión minera

El norte de Palencia y León se atasca en su recuperación pese a los fondos públicos y oportunidades de desarrollo disponibles

Llegada de la marcha minera al municipio de Villalba en Madrid procedentes de las cuencas mineras en 2012.
Llegada de la marcha minera al municipio de Villalba en Madrid procedentes de las cuencas mineras en 2012.

Uno de los mayores retos socioeconómico y productivo de Castilla y León es el desmantelamiento de la minería del carbón y de la industria eléctrica convencional. Con el sector energético está cayendo una enorme red de negocios y servicios relacionados. Un proceso que dura ya tres décadas y amortigua poco el golpe. Se suceden fondos para una reconversión que se eterniza y no acaba de cuajar. Ya no hay margen: el anunciado cierre total de los pozos y el inicio del desmantelamiento de las térmicas de carbón nacional se materializaron el pasado 1 de enero. En Castilla y León ya no quedan mineros y en los próximos años habrán cerrado cuatro centrales térmicas que consumían carbón nacional. Más la nuclear burgalesa de Garoña, donde también hay un plan de reconversión.

Las Administraciones central y autonómica reimpulsan planes de desarrollo alternativo que adolecieron de concertación en el pasado. La logística, las energías sostenibles, la siderometalurgia, las nuevas tecnologías o el turismo constituyen algunos de los sectores con potencial económico e industrial con los que se pretende paliar el fin de la actividad minera. El antaño opulento norte de Palencia y León ha pasado del tren de cabeza del tejido productivo de Castilla y León al despoblamiento. Los 31 municipios mineros han perdido más del 15% de su población. Cerca de 10.000 personas han abandonado las comarcas en los últimos tiempos y una de cada cuatro de las que resisten tiene más de 65 años.

Veinte años de planes

Desde los primeros años noventa —­cuando había alrededor de 20.000 mineros y cerca de 10.000 trabajadores en el sector eléctrico—, pero sobre todo a partir de 1998, existen planes estatales y autonómicos de reactivación. Pero sin políticas ordenadas o concentración suficiente. Hubo fondos que ni siquiera se invirtieron. Lo errático de la política energética tampoco ayudó. Fruto de esos planes llegó a nacer en comarcas como el Bierzo o Gordón, pero también cerca de León capital, una pujante industria de la fabricación de componentes eólicos y solares. Generaron más de cinco millares de empleos. Pero se perdieron con la última crisis y la burbuja de las renovables. Los últimos, los de Vestas, hace unos meses. Solo un millar de empleos lograron reconvertirse con la llegada de una metalúrgica asentada en el norte de España, NSR.


El Gobierno central y la Junta castellanoleonesa han concertado políticas que incluso han habilitado un ramal ferroviario al polígono industrial de Villadangos, en el que también están los centros logísticos para el noroeste de Decathlon y Mercadona. Esta última empresa replica además su centro de datos de Valencia y está atrayendo y fomentando industria y negocios auxiliares. Por el impulso de la logística apuesta también Ponferrada, en El Bierzo. Fue capital minera y energética de España: allí nació Endesa en 1951. Ahora anuncia el cierre y el desmantelamiento de la central térmica de Compostilla, su origen y antaño su buque insignia. En su solar prevé construir un gran parque de repuestos para los centros eólicos de Enel-Endesa en el norte.


La logística manda

El interés por la logística se consolida como opción tras la salida de la recesión y por la necesidad de salir del “monocultivo económico del carbón”. Este afán por la diversificación impulsó la idea de unir por autovía Ourense y Ponferrada, y esta ciudad y Oviedo por Villablino. Una ruta por el valle del Sil. Con ella debería reforzarse el plan para mejorar las prestaciones de la obsoleta vía férrea entre Monforte (Galicia), Ponferrada y León, dentro del Eje Atlántico de mercancías que España quiere que apoye la UE.


En El Bierzo, nudo en estas rutas antes de Torneros en las inmediaciones de León, se desarrolla también una importante iniciativa que busca mantener la tradición energética, pero enfocada a la sostenibilidad. Se trata de Forestalia, una planta de generación eléctrica con biomasa en la que hay puestas grandes expectativas y que tiene otro proyecto en tramitación para Guardo, en Palencia. El cierre de las térmicas deja vacante una enorme capacidad de evacuación eléctrica e infraestructuras de alta tensión para las renovables: otro foco de oportunidad.

Para la reconversión se confiaba en todo caso en más iniciativa privada, que no llega a pesar de recibir el apoyo público del Ejecutivo central y la Junta local. Aunque hay ejemplos como en Sabero, donde el fabricante de maquinaria industrial y herramientas para procesado de chapa Tecoi, gracias a la iniciativa local y el apoyo institucional, ha puesto en marcha una metalúrgica que ya está ampliando y modernizando sus naves para aumentar las ventas externas. O Tvitec, que desde Cubillos del Sil exporta cristal de alta calidad a medio mundo. En el potente polígono de industria alimentaria de Aguilar de Campoo se gira en torno a los grupos Siro y Gullón.

Pero las alternativas de calado a la minería se limitan a estos grandes ejemplos y poco más. Cojean el sector agroganadero y el forestal. Existen iniciativas como Valles del Esla que persisten por el empeño de Eulen, pero otros han fracasado, y del campo no se genera suficiente valor añadido desde una industria transformadora. Tampoco hay grandes avances para sacarle un mayor partido al sector de la madera como se ha hecho en Navarra, País Vasco y Galicia.

Del Gobierno central y la implicación privada depende también la planta experimental en tecnologías de combustión limpia, Ciuden, que a su vez es gestor del Museo Nacional de la Energía, radicado en una pionera térmica de hace un siglo. Porque el turismo de “arqueología industrial” es otro de los nichos. Existen varios proyectos, tanto en El Bierzo como en Laciana, Gordón, Sabero —donde está el Museo de la Siderurgia y la Minería— y Guardo, para hacer pozos y otras instalaciones visitables, e incluso para resucitar el tren carbonero de Ponferrada a Villablino para el turismo. Todas aparentes buenas iniciativas que no acaban de despegar con suficiente fuerza. Mientras tanto, la Junta seguirá destinando millones de euros a los Ayuntamientos mineros de León y Palencia para la contratación temporal de trabajadores para realización de obras y servicios de interés social.

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