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ANÁLISIS i

Small Pharma

Una mujer demuestra que un medicamento puede desarrollarse por un 2% del coste declarado por la industria

La científica Els Torreele está detrás de la creación del fármaco contra la enfermedad del sueño
La científica Els Torreele está detrás de la creación del fármaco contra la enfermedad del sueño

Los sistemas sanitarios no están preparados para la que se les viene encima. La investigación en nuevos medicamentos de la Big Pharma, la gran industria farmacéutica, es cada vez más sofisticada y precisa, y sus laboratorios tienen en la tubería, esperando pacientes su turno de ensayo clínico, unas moléculas cada vez más eficaces, pero también más costosas. Las agencias del medicamento, como la española, y las administraciones sanitarias regionales tendrán que tomar unas decisiones muy difíciles sobre su financiación, como vimos en 2014 con un fármaco revolucionario que, redondeando un poco, curaba la hepatitis C. Se llamaba sofosbuvir, y costaba 60.000 euros por tratamiento completo. ¿Qué debe hacer la autoridad sanitaria en este caso? Solo en España había 900.000 afectados por la hepatitis C (la multiplicación da 54.000 millones de euros), una enfermedad que puede derivar en cirrosis y cáncer de hígado. Recursos menguantes, precios crecientes, pero fármacos cada vez más eficaces. ¿Cuánto dinero ahorra curar a un enfermo? ¿Cuánto se debe pagar por salvar una vida? He ahí el dilema que se nos viene encima.

Una parte importante del problema, desde luego, es la política de precios de la Big Pharma. Que el sofosbuvir costara 60.000 euros no se lo creyó ni un solo país europeo hace cinco años, y muchos Gobiernos del continente se sublevaron contra la firma estadounidense Gilead, o más bien contra su departamento financiero, pues los científicos de Gilead habían hecho un excelente trabajo. Tampoco se entendió hace tres años que el financiero Martin Shkreli decidiera multiplicar por 50 el precio de un medicamento antiparasitario. Ni que Novartis vendiera su anticancerígeno Glivec a 70.000 euros, ni que Pfizer subiera cien de sus medicamentos en bloque. Lee en Materia cómo Els Torreele, jefa de la campaña de acceso a medicamentos esenciales de Médicos Sin Fronteras, ha colocado un torpedo en la línea de flotación de esa política de costes de la Big Pharma. Y lo ha conseguido haciendo Small Pharma: recuperando una molécula olvidada y desarrollándola como un fármaco contra la enfermedad del sueño por una pequeña fracción de los costes que declara la industria (55 millones de dólares frente a 2.600 millones, o un 2%).

En este caso se trata de una enfermedad casi exclusiva de unos pocos países africanos, justo el tema del que los departamentos financieros de la industria huyen como de la peste, ante la práctica imposibilidad de obtener ganancias. Pero la cuestión se cierne también sobre todos los países europeos y sus sistemas sanitarios. Medicamentos cada vez más eficaces, pero más caros. La demostración de que un fármaco puede desarrollarse desde cero hasta el último ensayo clínico por una pequeña fracción de lo que gasta la Big Pharma es realmente iluminadora. Y supone un argumento de fuerza en las negociaciones del futuro inmediato.

* LA CIENCIA DE LA SEMANA es un espacio en el que Javier Sampedro analiza la actualidad científica. Suscríbete a la newsletter de Materia y lo recibirás cada sábado en tu correo, junto con una selección de nuestras mejores noticias de la semana.

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