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La ‘silla de rueda’ que ha hecho inclusivo a Machu Picchu (y a otros muchos lugares montañosos)

El paraje peruano es uno de esos lugares que hay que visitar una vez en la vida. Pero para millones de personas con movilidad reducida la experiencia estaba vedada por lo escabroso del lugar. Un proyecto de dos jóvenes chilenos ha conseguido solucionarlo

Machu Picchu accesible
Álvaro Silberstein, en la silla monorueda con la que ofrece paseos inclusivos por Machu Picchu y otros parques nacionales.

Los gestores de Machu Picchu, uno de los monumentos Patrimonio de la Humanidad más visitados de Sudamérica, acaban de anunciar la creación de una ruta accesible para personas con movilidad reducida o especial. Quienes conocen el paraje se preguntarán enseguida cómo se ha podido meter en una orografía tan compleja una calzada para sillas de ruedas sin alterar la estructura de la ciudadela inca. La respuesta —ingeniosa— está en que la novedad no es el trazado por el que pasan las sillas adaptadas, sino la silla en sí.

Wheel the World es un proyecto creado por dos jóvenes chilenos, Álvaro Silberstein, al que un accidente de tráfico en 2003 cuando tenía 18 años lo dejó tetrapléjico y postrado en una silla de ruedas, y su amigo y socio Camilo Navarro (sin discapacidad). Silberstein era —y sigue siendo— un gran apasionado de los deportes y la naturaleza y se juró que el accidente no le alejaría de estas dos pasiones. Así que, con dinero recogido mediante una campaña de crowdfunding, y sus conocimientos de ingeniería y de startups adquiridos en la universidad de Berkeley, en California, a donde ambos emigraron para estudiar, adquirieron un prototipo francés de silla de ruedas que pudiera desenvolverse en terrenos montañosos. Lo probaron con éxito en el parque nacional de las Torres del Paine, en la Patagonia chilena, hasta donde viajo con 10 antiguos compañeros del colegio, convirtiéndose en la primera persona con esta discapacidad que completaba el trekking en torno a las famosas torres. Luego, con el proyecto ya perfeccionado se presentaron ante los administradores de la ciudadela de Machu Picchu, que les acogieron con los brazos abiertos.

"Perú se ha mostrado en todo momento participativo con esta idea y ha dado todas las facilidades necesarias para el desarrollo de este proyecto, haciendo siempre hincapié en el respeto y el cuidado de los monumentos, así como el mantenimiento del tránsito normal de turistas", cuenta PromPerú en una nota.

El vehículo que usan Silberstein y Navarro logra todos estos objetivos, porque más que silla de "ruedas", es de "rueda". Tiene una forma más parecida a una carretilla que a un vehículo adaptado convencional y no puede ser autopropulsada por el usuario; es decir, necesita de al menos un acompañante que la maneje. A cambio, es tan todoterreno que puede entrar por cualquier lugar y permite que, por ejemplo, personas con movilidad reducida recorran el 70% de un monumento tan complejo de orografía como Machu Picchu, en una visita organizada que incluye además el yacimiento arqueológico de Moray, en el Valle Sagrado, y la fortaleza ceremonial de Sacsayhuamán, a las afueras de Cuzco.

La arquitectura de la ciudadela de Machu Picchu ya no es un impedimento para el turismo inclusivo.
La arquitectura de la ciudadela de Machu Picchu ya no es un impedimento para el turismo inclusivo.

El propósito de Wheel the World, cuenta Silberstein, es "fomentar actividades turísticas para personas con discapacidad, sus familias y amigos. Crear conciencia sobre las personas con discapacidad como individuos activos que buscan vivir una vida plena, e inspirar con historias de superación, compañerismo y amor". Para ello, además de desarrollar vehículos especiales para gente con requisitos especiales, se han constituido también como touroperador enfocado al turismo inclusivo.

Aventuras accesibles para todos en Rapa Nui.
Aventuras accesibles para todos en Rapa Nui.

La silla monorueda con el que Silberstein subió a Torres del Paine les costó 8.000 euros, pero los posibles usuarios en Machu Picchu y otros lugares turísticos no tienen que comprarse una. Wheel the World está llegando a acuerdos con parques nacionales y centros arqueológicos de América Latina para dejar allí sillas (e incluso kayaks y bicicletas adaptadas) que usarán los clientes.

De momento, además de en Machu Picchu, donde se pueden contratar programas desde uno a seis días que incluyen la ciudadela, Cuzco y el valle Sagrado, Wheel the World ofrece programas para personas con movilidad reducida en Chile (Valparaiso,Torres del Paine, San Pedro de Atacama e Isla de Pascua) y en Oaxaca (México).

 

Fe de errores: en una primera versión de este texto se decía que la silla de ruedas todoterreno era un invento de Silberstein y Navarro. En realidad es un diseño francés, llamado Joëlette, que se usa para la práctica del senderismo con personas discapacitadas. Ellos la han adaptado para su proyecto de hacer accesible lugares y monumentos de América latina que no lo eran. 

La ‘silla de rueda’ que ha hecho inclusivo a Machu Picchu (y a otros muchos lugares montañosos)

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