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Karlos Arguiñano confiesa que hace 30 años estuvo al borde de la quiebra

El cocinero más famoso de la televisión estuvo a punto de perder su restaurante por una deuda millonaria. En la actualidad posee dos empresas saneadas y su programa sigue siendo un éxito de audiencia

Karlos Arguiñano, en noviembre de 2014.
Karlos Arguiñano, en noviembre de 2014. GETTY

No todo han sido triunfos en la vida de Karlos Arguiñano. El cocinero originario de la localidad guipuzcoana de Beasain, lleva enlazando éxitos desde que en 1991 dio el salto desde ETB a la televisión nacional de la mano de TVE para conducir el programa El menú de cada día. Su gracejo mientras preparaba sus recetas, sencillas pero con un toque diferenciador, le hicieron rápidamente popular entre la audiencia y desde entonces el éxito le ha sonreído frente a las cámaras, frente a los fogones y como autor de numerosos libros de cocina.

Pero el pasado domingo, Arguiñano sorprendió a los espectadores del programa Liarla Pardo, de La Sexta con sus más sinceras declaraciones. En primer lugar habló de las dificultades que pasó para sacar su negocio adelante y sobre las enormes deudas que estuvieron a punto de hacerle perder su restaurante 30 años atrás. Según el cocinero, en aquel momento llegó a estar en la ruina más absoluta, en total bancarrota. “Entonces yo estaba con un pufo terrible en el restaurante y no sabía si me lo iban a quitar”, desveló.

La deuda ascendía a 30 millones de pesetas (unos 180.000 euros) que le debía a un pescadero que le suministraba materia prima para su negocio. “Había pagado a todo el mundo menos a él, a mí me parecía que era quien podía tener menos urgencia en aquel momento”, explicó Arguiñano. El propio chef detalló que la deuda era enorme con una comparación que lo dejó claro: “En aquella época, con ese dinero se podían comprar cuatro pisos”, afirmó en el espacio.

Ese momento álgido, que coincidió con el nacimiento de una de sus hijas, lo superó gracias a su éxito en televisión. “Las cosas me han ido bien”, explicó con su habitual sinceridad, “pude pagar al pescadero y un crédito de 250 millones de pesetas que pedimos para hacer el hotel. Si no me llega a salir lo de la tele, no hubiese tenido ni el Arguiñano —en referencia a su restaurante— ni la escuela, ni la bodega, ni el equipo de motos, ni nada de nada”.

La carrera televisiva del cocinero vasco ha sido tan fructífera como prolongada en el tiempo y desde ese estreno en 1991 ha ido encadenando programas en TVE, Telecinco y Antena 3, cadena en la que presenta desde 2010 Karlos Arguiñano en tu cocina. A lo largo de todos estos años ha popularizado sus chistes, el perejil y sus personales expresiones, desde ese latiguillo que dio título a uno de sus programas, “cocina con fundamento”, al “rico, rico” que acompaña a tantos aprendices de cocineros que ven sus propuestas de recetas.

En el mismo programa, presentado por Cristina Pardo, en el que habló de sus deudas Karlos Arguiñano contestó sin cortapisas a otro tipo de preguntas y no se cortó en expresar su opinión sobre los políticos actuales: “La política me tiene algo desbordado. Digo, este político dónde ha trabajado, cuántos sueldos ha pagado. Están en el asiento y nadie se mueve, solo de asiento en asiento. Hacen falta porque alguien tiene que manejar el país, pero cuando ves que entre ellos discuten, en el mismo partido, te preguntas cómo se van a preocupar del pueblo si no se entienden entre ellos”.

Karlos Arguiñano, en las carreras, en Jerez de la Frontera, en mayo de 2015. ampliar foto
Karlos Arguiñano, en las carreras, en Jerez de la Frontera, en mayo de 2015. CORDON PRESS

Tampoco dejó a un lado la política internacional: “Quién es Putin o Trump, son unos fenómenos y no sé de dónde vienen ni qué han estudiado. Yo sí que sé que hace 22 años monté una guardería en Petares, uno de los barrios más duros de Caracas, y habré dado de comer a más de 12.000 niños. Ahora, en un mes vamos a abrir un comedor social en Perú”, fue desgranando Arguiñano.

Respecto a la cuestión catalana el cocinero tiró de recursos y asertividad: “Soy optimista con la gente, porque ellos quieren arreglar las cosas. No me sé la Constitución, solo sé que hay que ser buena persona, que no hay que robar y que hay que ayudar a los más desfavorecidos y salvar vidas. De lo otro no tengo capacidad”. Sin eludir las preguntas, el cocinero se terminó por remitir a sus guisos y confesar indirectamente que se siente más seguro en un plató pero frente a los fogones que haciendo de analista.

Los negocios de Arguiñano son ahora muy polifacéticos y, según una información publicada por El Español en julio de 2018, le reportan ingresos millonarios. Desde que se inició en la televisión nacional en 1991 es administrador, junto a su mujer, María Luisa Ameztoy y sus hijos, de la sociedad Karlos Arguiñano Promociones S.L. Esta empresa gestiona sus derechos y también el restaurante que lleva su nombre y que está situado en la localidad de Zarautz. En 1997 nació Irusta Gain S.L, una segunda empresa, de la que son administradores el cocinero y su esposa, y que se dedica al sector inmobiliario. 

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