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Anne Hathaway confiesa las inseguridades que sufrió en sus comienzos

"Me recuerdo hace 10 años teniendo tanto miedo", relata la ganadora del Oscar por 'Los miserables', que afirma que se pasaba la temporada de premios "fumando y sin probar bocado"

Anne Hathaway, el 23 de enero en Nueva York.
Anne Hathaway, el 23 de enero en Nueva York. GC Images

"Lo hice todo mal durante mucho tiempo". Es difícil asociar esa frase cargada de arrepentimiento y negatividad a Anne Hathaway, aparente triunfadora, con medio centenar de exitosas películas en su haber, ganadora de un Oscar, un Emmy, un Bafta, un Globo de Oro y con una interminable ristra de premios y reconocimientos. Pero hace ya años que Hathaway trata de desmontar esa imagen de perfección que parece acompañar a tantos artistas de la industria del cine. Ella prefiere humanizarla y bajarla al mundo real. Y lo hace con lo que mejor sabe: sus propias palabras.

Más allá de estrenos, alfombras rojas y escogidas imágenes de Instagram no se sabe demasiado de los movimientos de Hathaway, que mantiene su vida privada precisamente así, privada. No habla mucho y lo hace en entrevistas escogidas que por eso mismo resultan aún más llamativas. Más aún cuando relata que en los momentos en los que su carrera avanzaba a pasos agigantados (especialmente en 2012, cuando estrenó Los miserables, por la que lograría un Oscar) ella se sentía "incompetente, insegura, nerviosa y con ansiedad".

Así lo ha expresado en una larga charla con la revista People, cuya portada protagoniza esta semana. Al hilo del reciente reto viral #10yearchallenge por el que numerosos famosos han comparado su estado actual con como eran hace una década, ella afirma que no es especialmente buena echando la vista atrás, hacia el pasado. "Pero me recuerdo hace 10 años teniendo tanto miedo, llegando a la temporada de premios [en enero y febrero] y haciendo lo que se suponía que debía hacer, sin apenas comer durante toda la Navidad... Creía que las estrellas de cine tenían que tener un cuerpo en concreto. Solo fumaba y fumaba, ahuyentando mis nervios y sin probar bocado", explica. De hecho, en 2012 se vio obligada a perder nueve kilos en dos semanas para su papel de Fantine en la película que le dio su mayor galardón. 

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Wow. Check out 2009 me trying so hard not to do anything wrong. Check out 2019 me doing what feels right. Wicked sweet 🙂 #10YearChallenge

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Unas palabras que concuerdan con la imagen del reto viral que subió a mediados de enero, en la que colgó una imagen de ella en los Globos de Oro de 2009 y otra en la misma cita de este año. "Vaya. Miradme en 2009, intentando fervientemente no hacer nada mal. Miradme en 2019, haciendo lo que me hace sentir bien", escribía en el pie de foto. 

"Acabo de descubrir cómo darle gracias a la vida por cuidar de mí misma: no pidiendo disculpas por ocupar el espacio, que es algo que hace 10 años no sabía hacer", relata a People ahora, a sus 36 años. Porque durante mucho tiempo no se sintió cómoda en ese espacio, no encontraba su lugar. Lo contó hace un par de años, en una sorprendente confesión en la que explicó que ganar el Oscar, en 2013, no la había hecho feliz. 

"Me sentí muy incómoda", explicaba en 2016 sobre el premio por Los miserables en una entrevista con The Guardian. "Prácticamente perdí la cabeza haciendo esa película y no la había recuperado todavía. Me tuve que poner enfrente de mucha gente y sentir algo que no sentía, una felicidad sin complicaciones. Es algo obvio: ganas un Oscar y se supone que tienes que estar feliz. Yo no me sentía de esa manera".

Anne Hathaway y Adam Shulman, en la fiesta posterior a los Oscar, en febrero de 2013. ampliar foto
Anne Hathaway y Adam Shulman, en la fiesta posterior a los Oscar, en febrero de 2013. CORDON PRESS

Siete años después de esa película, y con un matrimonio, un hijo, una docena de películas estrenadas y otro buen puñado a punto de estrenarse (en algunas de ellas no sólo como actriz sino también como productora), asegura que esa media vida frente a los focos "ha sido todo un viaje": "No me veo muy diferente, pero sí siento que el interior ha cambiado mucho". 

No le importan las críticas, ya sea acerca de su aspecto, sus vestidos, sus interpretaciones o su peso. Ya lo dijo unos meses después de ser madre, en 2016. "No hay que avergonzarse si se ha ganado peso durante el embarazo", escribía entonces. "No hay que avergonzarse si la pérdida de peso lleva más tiempo del que pensábamos. [...] El cuerpo cambia, el cuerpo crece, el cuerpo encoge. Todo es amor. No dejes que nadie te diga lo contrario".

Ahora vuelve a reiterarse en esta entrevista. "Todo el mundo tiene derecho a opinar. Lo aprecio cuando la negatividad tiene cierta inteligencia detrás. Lo que no me gusta es la negatividad vaga. Si pretendes hundir a alguien, al menos ten un punto de vista. ¡Sé agudo, juega un poco!". Ahora se toma mejor las críticas, precisamente porque ya sabe quién es. "He tenido que pasar mucho tiempo siendo alguien que no era para aprender a cómo ser quien soy", contaba a este diario en 2015. "No pasa nada. Algunos somos más lentos". Pero Anne Hathaway ya parece haber cogido su propia velocidad.

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