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Una reforma laboral agresiva y persistente

De Guindos, amparado por Rajoy, desde una tasa de paro del 26%, consiguió diseñar el acceso ideal al empleo: un contrato de un día, a tiempo parcial y obtenido a través de una agencia de colocación privada. O sea, consagró la temporalidad, impuso la movilidad, y legalizó la intermediación privada como la mejor manera de entrar y permanecer en el mercado laboral. La única garantía para tener empleo es circular constantemente por aquellos que te ofrezcan y aceptarlos incondicionalmente. Nuestro sistema económico alcanzó mayor grado de competitividad, ahora es menos vulnerable a la competencia exterior, como se quería, y además tenemos solo una tasa del 14,55% de paro. Pero ahora parece que el que no trabaja es porque no se lo merece, y no merece jubilarse, ni a los 67 años ni nunca. El trabajo ahora mismo, y la jubilación en breve espacio de tiempo, serán un derecho únicamente para los más rentables, los que sean capaces de mantener su empleo en un mercado global absolutamente deshumanizado. Todo ello sin ánimo de agredir a nadie. Y no parece que el PSOE vaya a hacer nada al respecto.

Luis Fernando Crespo Zorita

Alcalá de Henares (Madrid)

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