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Cinco álbumes ilustrados para alentar la magia de los Reyes Magos

Una manera de acercarnos con humor (incluso con dosis reivindicativas) a esta festividad, más allá del relato bíblico y su figura imponente y mitológica

Los Reyes Magos no necesitan presentación. Basta pronunciar su nombre para conseguir una sonrisa nerviosa y emocionada de un niño. Basta la cercanía de su llegada para que se incrementen los trastornos del sueño infantiles, la inquietud por descubrir qué traerán, las ganas de permanecer la noche en vela para descubrirlos, el miedo a que te entre la necesidad de hacer pis en el momento más inapropiado y sus majestades tengan que huir con lo puesto, sin tiempo para depositar cada regalo en su zapato, dejándose en la escapada solo un poco de carbón. Del dulce.

A todos estos sentimientos, exacerbados por la inocencia de los niños, ha recurrido a menudo la literatura infantil para que los pequeños empaticen con protagonistas que tienen las mismas ilusiones, las mismas inquietudes y los mismos temores que ellos cuando se aproxima la madrugada más mágica del año, la del 6 de enero. También para acercarnos con humor (incluso con dosis reivindicativas), y más allá del relato bíblico, la figura imponente y mitológica de los Reyes Magos, esos señores capaces de recorrerse en una sola noche las casas de medio mundo para hacer felices a los más pequeños.

  1. Cuando a Matías le entraron ganas de hacer pis la noche de Reyes (Kalandraka): Publicado originalmente en 1999 y ya con seis ediciones a cuestas se puede decir, sin miedo a equivocarnos, que estamos ante un de los grandes clásicos de Kalandraka y un indispensable en las noches previas a la llegada de sus majestades los Reyes Magos de Oriente. Las expresivas ilustraciones de Kiko Dasilva ponen imagen a la simpática y divertida historia escrita por Chema Heras, a cuyo protagonista, Matías, emocionado ante un hecho tan esperado, le entran ganas de mear en mitad de la noche de Reyes. Como su padre ya le había dicho que los Reyes no dejan juguetes a los niños que están despiertos, Matías va hasta el baño temeroso y se acuesta sin tenerlas todas consigo. Al despertar le espera una sorpresa que no esperaba y que a los lectores les hará reír a carcajadas.
  2. Fermín y los Reyes Magos (Narval): Fermín es un niño como la mayoría: escribe una carta a cada Rey Mago pidiéndoles cosas, muchas cosas, de lo más variopintas (caramelos, balones, muñecos, que su hermano no llore, que su profesor no le riña, no tener que lavarse más los dientes o ser el mejor jugando al fútbol), pero los Reyes, aunque magos, no pueden concederle todos los deseos. Y menos mal que es así. Baltasar, eso sí, siempre le trae una bolsa de tiempo para hacerse más mayor. También para evitar las frustraciones que los deseos no cumplidos siempre comportan. Porque esa bolsa del tiempo, gran protagonista del álbum escrito por Antonio Vicente e ilustrado por Carmen Queralt, encierra muchos mensajes, para Fermín y para nuestros hijos, porque Fermín es el alter ego de todos ellos: no se puede tener todo lo que se quiere, pero sí se puede valorar y disfrutar de todo lo que se tiene.
  3. El carbón de los reyes magos (Reino de Cordelia): El escritor y miembro de la Real Academia de la Lengua Española José María Merino pone letra a este precioso libro de pequeño formato (tanto que cabe en la palma de una mano) ilustrado por Raúl Arias. El carbón de los Reyes Magos incide también en la amenaza o condena al carbón que se cierne sobre los niños en el caso de ver a sus majestades, pero su protagonista, un niño de 9 años llamado José María, se despierta al escuchar un extraño ruido y no puede evitar levantarse a mirar. Asustado al encontrarse con los Reyes Magos en la galería de su casa, no se le ocurre otra cosa que, para no ser descubierto, esconderse en uno de sus sacos que portan sus majestades, en este caso lleno de carbón. Desde dentro, y a lomos de un camello mágico, sobrevolará la ciudad junto a los Reyes dejando regalos (y carbón, que de todo hay) en todas las casas, en una aventura llena de imaginación que hará las delicias de los más pequeños.
  4. Las tres reinas de Oriente: la historia secreta de los Reyes Magos (La Galera): Escrito por Teresa Durán e ilustrado por Lluis Farré, Las tres reinas de Oriente es una divertidísima, hilarante, surrealista (tanto como la real si nos ponemos exquisitos) y muy diferente versión de la historia que se esconde tras el mito de los Reyes Magos. En ella, como no podía ser de otra forma teniendo en cuenta el título, las mujeres de sus majestades, mucho más inteligentes que ellos (como pasa habitualmente, para qué nos vamos a engañar), juegan un papel fundamental para que hoy, más de 2.000 años después, los niños de todo el mundo se despierten cada 6 de enero con la ilusión de encontrar regalos en sus casas. Una auténtica delicia de álbum en su comicidad y en su originalidad.
  5. Noches de reyes (Carambuco): ¿Y si un año los Reyes no hubiesen podido acometer su función porque sus camellos no se lo permitieron (cada uno de ellos por una razón más surrealista? ¿Y si un pescador perdido en mitad del mar se hubiese encontrado con sus majestades mediante un mensaje en una botella? ¿Y si los Reyes le hubiesen pedido que por una vez (y sin que sirva de precedente) realizase él su labor? Pues estas tres preguntas destripan el punto de partida y el nudo de Noche de Reyes, escrito e ilustrado por JuanolO, un álbum ilustrado divertido en su surrealismo, cargado de amor absurdo, que nos muestra que los Reyes, aunque magos, no son infalibles y a veces necesitan ayuda. Además, como es norma en muchos libros de Carambuco, una editorial concienciada con los niños sordomudos, el libro está contado al final en signos e incluye un DVD con la historia protagonizada por Pablo, el viejo pescador, adaptada a la lengua de signos española.

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