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Acabar con el acoso escolar

No puedo escuchar la palabra bullying y cruzarme de brazos. Cuando hablamos de acoso escolar pensamos en dos protagonistas: acosador y víctima, pero nos olvidamos de un tercero: el público. Finlandia ha marcado la diferencia creando un sistema llamado KiVa, que trabaja las emociones de la clase con lecciones mensuales y juegos. Las humillaciones del acosador solo tienen sentido si hay una audiencia que las aplauda. Cuando se detecta un caso de acoso, se designa un Equipo KiVa que habla con la víctima y los acosadores, y el tutor anima a los populares de la clase a apoyar a la víctima. Con este programa se ha logrado acabar con el acoso en un 79,4% de los casos. En España, la mitad de los estudiantes afirman haber sufrido acoso. ¿Por qué no diseñamos un sistema similar al KiVa o lo importamos? Ningún niño merece ser víctima de humillaciones ni violencia.

Teresa Cantero Moreno, Rivas-Vaciamadrid (Madrid).

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