Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Salvini intenta suavizar su faceta agresiva con fotos de gatos y detalles de su intimidad en sus redes

El polémico ministro es, según los sondeos, el político italiano mejor valorado en Internet, donde muestra su lado más amable frente a sus declaraciones más xenófobas y racistas

El ministro italiano Matteo Salvini, en Roma, el 4 de diciembre.
El ministro italiano Matteo Salvini, en Roma, el 4 de diciembre. AP

Matteo Salvini es, día sí día también, el protagonista de las redes sociales en Italia. Desde su tribuna virtual no solo arenga contra la inmigración irregular, sino que entra en cualquier debate, hasta los más variopintos para un ministro del Interior. Solo él es capaz de arremeter contra gente tan dispar como Pamela Anderson, Asia ArgentoEmmanuel Macron o Hezbolá mientras reclama la atención con fotos de gatitos. Es un experto en identificar los humores de la red para disparar su popularidad. Y a su manera, le funciona. Es el político italiano mejor valorado en Internet, según los sondeos.

Su última nueva enemiga es la actriz Pamela Anderson, que habló en Twitter de “una nueva forma de fascismo en Italia”, de “miedo e inseguridad” y de “ataques diarios a refugiados e inmigrantes” y culpó directamente al ministro. Él la incluyó inmediatamente en la lista de rivales que había confeccionado como propaganda de cara a una manifestación de su partido en Roma. “Ella no estará”, tituló en una foto de la actriz que compartió en sus redes y escribió: “¡Pobre de mí, como entregado espectador y fan de Baywatch (Los vigilantes de la playa)!”. También engrosaban el listado otros personajes como la actriz italiana Asia Argento, con quien Salvini mantiene una pugna desde que ella salió en defensa del escritor antimafia Roberto Saviano cuando el ministro del Interior lo denunció por difamaciones. “Salvini mierda”, tuiteó la actriz. Y él respondió: “Vamos Asia, no creo que seas tan mala, si te apetece te invito a un café (o mejor una manzanilla) y me cuentas qué problemas tienes y veo si puedo ayudarte”.

Salvini ha tratado de limar esta faceta agresiva e insolente dentro y fuera de las redes. Hace unas semanas pidió a sus seguidores fotos de gatos y las publicó, para explotar su lado más mundano. “Es bonito tener algún minino que aporte un poco de tranquilidad vespertina”, lanzó.

En pleno revuelo político por los presupuestos, cuando la Unión Europea ha estado a punto de abrir un expediente disciplinario a Italia y mientras las bolsas de desplomaban, la prima de riesgo se disparaba, y se anunciaba el secuestro de una cooperante italiana en Kenia, en la página del ministro de Interior y hombre fuerte del Ejecutivo de coalición había gatos, muchos gatos con emoticonos sonrientes de mejillas sonrojadas.

Hay quien ve en semejante carga de contenido ligero un intento de ensalzar una supuesta cara cándida y de representar al hombre implacable como ese vecino amable. Un movimiento estudiado para tratar de edulcorar las píldoras xenófobas y racistas que a menudo copan sus redes sociales y arrancar alguna sonrisa a sus seguidores. La mayoría de los analistas cree que esta inesperada pasión felina es una estudiada maniobra de distracción de los asuntos de Gobierno que preocupan de verdad a los italianos. Hay quien dice que es el nuevo Berlusconi, aunque el exCavaliere atesora cotas de excentricidad casi insuperables. Otros, sin embargo, ven en los gatos una burla más, que roza el delirio.

Detrás de todo está La Bestia, un calibrado aparato propagandístico que crea contenido y analiza las publicaciones controlado, entre otros, por el experto en comunicación Luca Morisi. El propio Salvini toma las fotografías y escribe sus publicaciones, y después se editan.

Una sonada ruptura

Respecto a su vida privada, el político se declara celoso de su intimidad. Pero su última relación con la modelo y presentadora Elisa Isoardi fue muy mediática mientras duró y también después. Ella anunció su ruptura con una sonada foto de ambos en la cama en la que él aparecía con el torso desnudo. A pesar de que asegura que no tiene ninguna intención de poner en la palestra sus asuntos íntimos siempre remata sus comentarios con alguna pulla que lo contradice.

Cuando le preguntaron por la separación él dijo que no quería hablar de ello y en tal caso, lo haría solo con Barbara D’Urso, presentadora estrella de Mediaset, con quien mantiene una relación cercana y que conduce, entre otros, Pomeriggio Cinque, un programa de crónica del corazón al que habitualmente también van los políticos para desgranar algunas de sus propuestas electorales. En una conexión con él poco después de la ruptura, ella le preguntó que con quien iba a dormir esa noche. “Serenamente solo”, respondió él y añadió: “Me gusta compartir con los italianos mi trabajo y los momentos de mi vida privada. Siempre he tutelado la privacidad en lo que respecta a mi pareja y mis hijos y no empezaré hoy a hablar de mis asuntos privados, ¡pero no estoy en el mercado!”.

Sus primeras apariciones se remontan a hace tres décadas, cuando participó como concursante en algún programa de televisión. Las imágenes de un jovencísimo e imberbe Salvini respondiendo preguntas, adivinando palabras o participando en una carrera con cajas en los pies han rodado como la pólvora desde que se asomó a la vida política.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >