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Lactancia materna y medicamentos, ¿están todos contraindicados?

Tan solo entre el 5 y el 10 % de los fármacos no son compatibles. E-lactancia.org es el portal de referencia para consultar las posibles dudas

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La lactancia materna no es incompatible con la mayoría de enfermedades que puede sufrir la madre. Ni las comunes como la gripe o el catarro, ni las agudas graves como la neumonía, ni las crónicas como la epilepsia, la artritis o la diabetes. Tampoco con la gran mayoría de los tratamientos farmacológicos y de las pruebas diagnósticas. Tan sólo entre un 5 y 10% de los medicamentos no son compatibles, y son sobre todo los empleados en tratamientos para el cáncer. Incluso los anestésicos actuales son perfectamente compatibles. Sin embargo, aún son muchos los mitos que circulan en torno a esta cuestión, así como un gran número de sanitarios los que aún la desconocen. Es por esto que uno de los problemas más frecuentes que se encuentran las madres lactantes es la poca información del personal sanitario que las atiende en los centros de salud, en las clínicas dentales y hasta en los hospitales.

Dar el pecho estando enferma

Cuando una madre amamanta, entre las muchas dudas que pueden surgir en el camino de la lactancia está la de si es posible dar el pecho estando enferma. Sobre esto, y pese a que aún abundan los mitos y las falsas creencias en este sentido, la realidad es que son pocas las enfermedades que contraindican la lactancia materna. “Las enfermedades comunes agudas (catarros, gripe, gastroenteritis) no contraindican la lactancia, más bien al contrario: las defensas que está fabricando la madre para su enfermedad se excretan en la leche materna y defienden al lactante, que, o no pasará la enfermedad de la madre, o la padecerá de modo menos fuerte”, explica a El País José María Paricio Talayero, pediatra fundador del portal de consulta e-lactancia.org y presidente de la Asociación para la Promoción e Investigación Científica y Cultural de la Lactancia Materna (APILAM).

En el caso de algunas enfermedades agudas más graves, que incluso pueden requerir hospitalización (apendicitis, neumonía, meningitis, etc.), según el pediatra, “obligan a una pausa en la alimentación mientras la madre esta imposibilitada, pero la lactancia se puede reanudar nada más pasar el periodo agudo, en cuanto la madre se encuentre en condiciones”. Recomienda Paricio que durante la fase en la que no se puede amamantar, la madre debe extraer la leche del pecho “para aliviar la congestión, el dolor y la posible fiebre que puede causar la retención de leche y para favorecer que la producción de leche se mantenga”.

La mayoría de enfermedades crónicas o de larga duración como cardiopatías, nefropatías, artritis, lupus, enfermedad inflamatoria intestinal, diabetes, esclerosis múltiple, epilepsia o depresión permiten el mantenimiento de la lactancia. Así lo afirma José María Paricio, quien insiste en que las sociedades científicas que se ocupan de estas enfermedades así lo suelen recomendar. Muchos de los medicamentos para tratar estas enfermedades, o son compatibles con la lactancia o se pueden reemplazar por otro alternativo que sí lo sea.

El portal e-lactancia.org, fundado en el año 2000 y con una media de 20 millones de consultas al año, permite buscar la compatibilidad de la lactancia materna con más de 80 enfermedades. Lo hace dividiendo las enfermedades en cuatro grupos: riesgo muy bajo (en color verde), riesgo bajo probable (en color amarillo), riesgo alto probable (en color naranja) y riesgo muy alto (en color rojo). En esta última clase, se sitúan patologías como la psicosis, la drogadicción o el virus leucemia humana. Recuerda el fundador de e-lactancia.org que la infección por el virus del SIDA nunca fue paradigma de la imposibilidad de amamantar, “ya que desde siempre en sociedades con malos medios socioeconómicos fue menos arriesgado amamantar con SIDA que no hacerlo debido al mayor riesgo de enfermedad y muerte por infecciones derivadas de la falta de lactancia materna”. Paricio cree que hoy día, con los tratamientos de alta efectividad que mantienen la carga viral a cero, “se debe apoyar a las madres infectadas que deseen amamantar, independientemente del país en el que estén”.

El consumo de medicamentos en periodo de lactancia

Además de enfermedades, en www.e-lactancia.org se pueden hacer consultas sobre hierbas, contaminantes, enfermedades del lactante y, por supuesto medicamentos. Este último término fue el germen y la razón de su creación: promocionar la salud dando a conocer cuál es la compatibilidad real de la lactancia materna con el consumo de medicamentos, un aspecto olvidado y abandonado durante años por los profesionales de la salud, las autoridades sanitarias y las farmacéuticas. “Con e-lactancia queríamos aportar información científica sobre el paso de medicamentos a leche y sus posibles consecuencias. En la mayoría de prospectos se da una información defensiva-legal para el laboratorio que hace caso omiso de lo publicado en revistas científicas. Organismos reguladores como la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos ya han llamado al atención a los laboratorios por no poner información validada respectos a la lactancia en sus prospectos”, explica su fundador.

En general, ¿hay muchos medicamentos que una madre que amamanta no pueda tomar? Responde José María Paricio que entre un 5 y 10% de los medicamentos no son compatibles, y son fundamentalmente los fármacos antineoplásicos. “La mayoría de medicamentos de uso común o frecuente (antiálgicos, antiinflamatorios y antipiréticos, antibióticos, antidepresivos, medicación inhalada para el asma...) son compatibles con la lactancia”. Si bien durante un tratamiento oncológico no se puede amamantar, advierte Paricio que “queda el recurso entre ciclo y ciclo y según sea la eliminación del medicamento en cuestión, de poder amamantar tras interrupciones que aseguren que no hay rastro de medicación en el plasma de la madre”. Añade que ante este tipo de situaciones lo más recomendable es valorarlo con el servicio de Oncología.

Uno de los problemas más frecuentes que se encuentran las madres que amamantan es la poca información de los sanitarios que las atienden en los centros de salud y hospitales. La lactancia materna apenas ocupa algunas horas a lo largo de su formación universitaria y aún son pocos quienes amplían su formación después en este campo. En APILAM llevan 20 años divulgando sobre lactancia materna y dando a conocer e-lactancia.org entre los profesionales sanitarios. Sin embargo, Paricio reconoce que pese a un mayor conocimiento, y a que la web está validada por prestigiosas instituciones médicas y pediátricas, falta mucho camino por recorrer. “Cuando una mujer acude a urgencias o a su centro de salud, una de las primeras preguntas que se le hace es “¿Está embarazada?”, pero nunca se le pregunta si está dando pecho, señal de lo poco interiorizado que los médicos tenemos el hecho de que las mujeres dan el pecho”, lamenta.

Una de las pruebas que reafirman la necesidad de un mayor conocimiento por parte de los sanitarios es que la mayoría de las consultas que se hacen a e-lactancia son hechas por madres; indicativo, para Paricio, “de lo que queda por difundir la página entre profesionales, pese a que está hecha para ellos con método científico, pues cada producto es, en realidad, una revisión con bibliografía científica actualizada”. Además, dado que la web, de acceso libre y gratuita en español e inglés, forma parte de una asociación sin ánimo de lucro se sufraga con donaciones voluntarias de las personas que utilizan la página. Es por esto que su equipo lleva años reclamando a las administraciones sanitarias, Consejerías y al Ministerio, la firma de un convenio de colaboración que asegure su estabilidad y sostenibilidad.

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