Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

“Conciliar la lactancia con el trabajo es muy complicado. Precisa un cambio de mentalidad radical”

Una de cada dos trabajadoras afirma no haber sentido el apoyo de todo su entorno laboral para compaginar tener un bebé y su actividad, según un último estudio

Una madre amamanta a su bebé por la noche.
Una madre amamanta a su bebé por la noche.

Compaginar la vuelta al trabajo y la lactancia es uno de los problemas fundamentales con los que se encuentran las madres lactantes. Una vez se acaba la baja maternal, son muchas las trabajadoras que se deciden por el destete, “por el mito equivocado de que la lactancia materna nocturna les hace despertarse más veces, por lo que esto puede afectar a su rendimiento laboral durante el día”, explica por teléfono a EL PAÍS, María Berrozpe, madre y doctora en Ciencias biológicas por la Universidad de Barcelona. “Está demostrado científicamente que la lactancia está asociada al sueño, al sueño profundo, tanto para la madre como para el bebé. Y es más, hay estudios que demuestran que las madres que amamantan a sus retoños, estos duermen mejor que aquellos que son alimentados con biberones”, añade la experta.

Por otro lado, las madres que se deciden por mantenerla encuentran muchas dificultades para seguir haciéndolo, tal vez porque en el entorno del trabajo no encuentran un lugar para sacarse leche que no sea el baño, o no tienen tiempo para hacerlo. “Es complicado compaginar la vida laboral y la lactancia en la sociedad actual porque tendría que haber un cambio de mentalidad muy grande”. Una tesis que corrobora el II Estudio sobre Conciliación y Lactancia, elaborado por Suavinex, que concluye que “casi la mitad de madres trabajadoras, casi un 44%, aún tiene problemas para conciliar la lactancia con su situación laboral. Y que una de cada dos madres trabajadoras afirma no haber sentido el apoyo de todo su entorno laboral para conciliar”.

“Yo abandoné mi carrera profesional por decisión propia y no porque la lactancia fuera un problema, sino por la idea firme de que quería estar con mi hijo y que quería ser yo la que le criará”, expone Berrozpe. “Pero hay muchas madres que se encuentran indefensas porque no pueden lactar libremente ni conciliar y se ven obligadas a elegir. Lo importante, lo perfecto, sería llegar a una sociedad en la que los permisos de maternidad aumenten; en la que se trabaje menos tiempo; en la que las empresas se impliquen con esas madres y que permitan que el bebé esté cerca de sus padres más tiempo”, continúa la experta. “Ya que, a pesar de que ha habido un incremento en la concienciación sobre la lactancia materna, conseguir todo esto de forma inmediata es muy difícil y parece lejano, bastante lejano”, concluye.

Dormir mejor los primeros meses del bebé

No poder dormir es el problema al que se enfrentan muchas madres durante los primeros meses de su bebé. Según la experta, “cuando la madre no puede dormir puede ser también, entre otros motivos, por esa cultura actual de querer dormir solo, sin ruido, sin estímulos”. “Cuando lo realmente sano es dormir juntos", según incide, y “tener puntos de referencia, como sonidos, ruidos, calor, emociones que nos arropan, que nos hacen ver que formamos parte de una tribu, de un todo. Lo mejor que le puede pasar al niño es dormir con su madre”. Berrozpe explica que la forma mejor de dormir los primeros meses de nuestro bebé es hacer colecho, o como ella misma define, “la forma natural para la que los seres humanos estamos programados”.

“Muchas veces la dificultad de conseguir un sueño de calidad llega a la hora de acostumbrarse a dormir en compañía”, incide la experta. Y a muchas madres que les cuesta, intentan acelerar los tiempos para que el niño duerma en su cuna, solo, que se acostumbre a un horario. “Y las madres y padres tienen que ser conscientes de que su bebé, de que cada bebé, tiene su propio ritmo y, aunque es verdad que tendrán que adaptarse a lo culturalmente impuesto, como dormir a cierta hora, un número exacto de tiempo o en una cama, no deben apresurarse. Hay que permitir que el niño evolucione según sus necesidades y, sobre todo, no querer llevarle más allá de lo que puede dar para cumplir esos requerimientos”. El sueño es algo evolutivo, “todo llega”, sentencia. A este respecto, son muchos los expertos que sitúan no hacerlo antes de los seis meses, y algunos lo retrasan hasta el año. Y un inciso, si el niño llora hay que cogerle siempre, “que se sienta arropado y querido”.

Puedes seguir De mamas & de papas en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >

Más información