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El Comercio Justo alza la voz

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"Está claro que el modelo "neoliberal", que ha prevalecido en los últimos 30 años, basado en una regulación débil de los Derechos Humanos y la protección del medio ambiente, ha fracasado". Este es uno de los mensajes incluidos en la renovada Carta de Comercio Justo, un documento en el que este movimiento internacional reivindica la necesidad de su modelo y sus principios ante los desafíos actuales. El texto ha sido presentado recientemente, cuando se cumplían 3 años de la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible por parte de las Naciones Unidas.

En las últimas décadas la desigualdad ha aumentado de forma escandalosa: Actualmente el 1% de la población mundial posee tanta riqueza como el resto de habitantes del planeta. Un reciente informe de Oxfam también concluye algo similar: sólo 8 personas poseen tanta riqueza como la mitad más pobre de la población mundial.

En la red de Comercio Justo trabajan más de 2 millones y medio de personas de todo el mundo

En el otro lado encontramos que más de 800 millones de personas viven en la pobreza, sin acceso a alimentos, agua potable o saneamiento adecuados, según datos de Naciones Unidas. El hambre ha aumentado en los tres últimos años, volviendo a los niveles de diez años atrás, según ha informado recientemente la FAO. Muchas personas que cuentan con un empleo apenas reciben los ingresos necesarios para subsistir, engrosando las listas de los llamados "trabajadores pobres", situación que afecta a 967 millones de personas. Por otro lado, la degradación del suelo y la pérdida de tierras cultivables están aumentando más rápido que nunca. Las sequías y la desertificación se intensifican todos los años, y sus pérdidas, que equivalen a 12 millones de hectáreas, afectan a las comunidades pobres. En definitiva, la pobreza y la desigualdad no solo son situaciones profundamente injustas e inhumanas, sino que además constituyen una amenaza importante para los Derechos Humanos y una fuente de inestabilidad, conflicto y de migraciones forzadas.

Por todo ello, el movimiento del Comercio Justo ha alzado la voz y en su nueva Carta se posiciona reivindicando la necesidad de otro modelo global en el que la justicia, la equidad y la sostenibilidad estén en el centro de las estructuras y prácticas comerciales. Con esta Carta, que ya ha sido firmada por más de 400 organizaciones de todo el mundo, el Comercio Justo reafirma la urgencia de que las necesidades de las personas y el cuidado del medio ambiente sean la prioridad frente a la maximización de los beneficios económicos.

La Carta destaca los valores fundamentales del Comercio Justo, es decir, relaciones de respeto y equidad en las prácticas comerciales, proporcionar un trabajo decente, empoderamiento de las mujeres, protección de los derechos de la infancia, cuidado del medio ambiente, incidencia en las políticas públicas y compromiso de la ciudadanía en la construcción de un mundo más justo.

Así explicaba la importancia y el contenido de este documento Rudi Dalvai, presidente de la Organización del Comercio Justo: "La Carta argumenta por qué es necesario el Comercio Justo y en ella redefinimos cuáles son nuestros valores. Pero también mostramos todo lo que ha logrado este movimiento en sus más de 50 años de trayectoria."

En la actualidad, en la red de Comercio Justo trabajan más de 2 millones y medio de personas de todo el mundo. Sus ventas, a nivel mundial, superaron el último año los 8.000 millones de euros y continúan creciendo. La concienciación de los consumidores es cada vez mayor. Paso a paso el Comercio Justo y sus principios van ganando presencia. La nueva Carta remarca cuál es la dirección en la que quiere seguir el Comercio Justo, un camino que confluye con el de muchos otros movimientos y personas con los que quiere hacer fuerza para avanzar hacia el mundo que necesitamos.

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