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Consecuencias del copago

Aquejada de una enfermedad crónica, María encontró alivio cuando su esposo se jubiló en 2010 y dejó de hacer su aportación económica a los medicamentos que precisaba. Poco duró la alegría en la casa de esta familia humilde. Además de tener que acoger en su casa a su hijo —víctima del desempleo imperante—, la aportación que hubo de asumir para el copago farmacéutico de sus medicamentos a partir de mediados de 2012, le llevó a autoimponerse las tomas, no cada 24 horas como le había prescrito su médico, sino cada 48 horas. El eficaz seguimiento de su médico de familia consiguió parar esta decisión que le habría provocado consecuencias irreversibles. Sabemos que no todas las recetas son retiradas de la farmacia cuando el medicamento excede de una cierta cantidad inasumible para el paciente. La desigualdad creciente tras la “gran recesión” de 2008, ha dejado a los estratos sociales de menor renta en la disyuntiva de elegir entre comer o medicarse.

José Solano Martínez

Cartagena (Murcia)

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