Superman

El hijo de Christopher Reeve recuerda el calvario de su padre

El legendario actor que encarnó a Superman pasó por momentos de depresión tras quedar tetrapléjico pero recaudó cientos de millones para investigaciones que han logrado avances médicos históricos

El actor Christopher Reeve, posando durante un homenaje en Nueva York, en 2001.
El actor Christopher Reeve, posando durante un homenaje en Nueva York, en 2001. GTRESONLINE

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Hace unas semanas Jered Chinnock, un estadounidense de 29 años que quedó parapléjico en 2013, entró en la historia de la medicina al ser capaz de caminar 100 metros con ayuda de un andador y un tratamiento pionero denominado estimulación epidural. Ese mismo día el grupo de la neurocirujana Susan Harkema, de la Universidad de Louisville (Estados Unidos), publicó que dos de sus pacientes parapléjicos también habían logrado dar unos pasos gracias a estas sesiones de rehabilitación y estimulación eléctrica continua. 

Este enorme avance dentro de la medicina acaparó titulares en todo el mundo, y una de las personas que más lo celebró fue Matthew Reeve, hijo mayor del actor estadounidense Christopher Reeve, quien quedó tetrapléjico a los 42 años tras caerse de un caballo durante una competición hípica. Christopher Reeve, fallecido en 2004, había pasado de ser el hombre que encarnaba al personaje de Superman a convertirse en una de las voces más respetadas en favor de la investigación con células madre y en un ejemplo de heroicidad, al negarse a rendirse ante su condición  

"Él estaría exultante", ha afirmado su hijo mayor Matthew, respecto al avance médico. "Cuando se dañó le dijeron: 'Esta es tu silla de ruedas, acostúmbrate a ella. No volverás a recuperar el movimiento'. Nadie a quien le ocurra hoy en día debería escuchar esas palabras porque no son verdad.", agrega el guionista de 39 años, al periódico The Daily Mail

"Entonces no se creía que una lesión de este tipo tuviera cura, pero mi padre tenía esperanza y trabajó arduamente para recaudar fondos para la investigación", cuenta Reeves sobre su progenitor, quien consiguió recaudar cerca de 142 millones de dólares (126 millones de euros) a la investigación médica a través de la fundación que llevaba su nombre. "Él solía decir: 'Queremos encontrar una cura, así que hagámoslo". 

Christopher Reeve, en la película 'Superman', de 1978.
Christopher Reeve, en la película 'Superman', de 1978.G3online

La Fundación Christopher y Dana Reeve se dedicó desde su fundación en 1982 a la investigación médica y a la mejora de calidad de vida para las personas con parálisis. De hecho, la investigación realizada en la Clínica Mayo de Rochester (Estados Unidos), donde Jered Chinnock recibió el exitoso tratamiento, fue una de las beneficiadas por la fundación. 

"Creo que solo es cuestión de tiempo antes de que este tipo de terapias como la estimulación epidural se conviertan en la práctica estándar para las lesiones de columna y que los pacientes como mi padre puedan volver a camina", comenta Reeve, quien también es vicepresidente de la fundación. 

El guionista tenía 15 años cuando su padre tuvo el accidente en 1995. "Sabíamos que su vida estaba en peligro, así que fuimos a verlo de inmediato", recuerda. "Su lesión era de las más severas, estaba tetraplégico, necesitaba respiración asistida y cuidados las 24 horas", agrega.

Si bien el exsuperman mantuvo la cabeza alta y se negó a dejar que su condición determinara su vida, Matthew Reeve confiesa que el actor pasó por momentos difíciles. "Al principio mi padre estuvo deprimido, [el accidente] lo golpeó muy fuerte porque él solía ser un hombre muy activo", cuenta. "Sin embargo, él eligió utilizar lo que le había pasado para ponerle cara a un campo de investigación y a una comunidad que no le interesaba demasiado tener una voz pública, lo que trajo mayor conciencia sobre el tema". 

Sobre la vida del actor tras el accidente, el guionista asegura que Reeve "quería continuar estando presente como esposo y como padre". "Mi hermano menor Will tenía tres años en el momento del accidente y mi papá le enseñó a montar en bicicleta simplemente dándole instrucciones", recuerda. "Él mantuvo su magnetismo, era encantador, gracioso y activo socialmente. Nunca dejó de pelear para conseguir fondos para la investigación", mantiene. "Es un honor continuar con el trabajo que él inició". 

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