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Mimi Marchand, la ‘Rasputina’ del Elíseo

Una biografía de la asesora en la sombra de los Macron revela su inquietante influencia sobre la pareja presidencial

Brigitte Macron y, a la izquierda, Mimi Marchand, en París en abril de 2017.
Brigitte Macron y, a la izquierda, Mimi Marchand, en París en abril de 2017.

No deja de ser irónico que haya sido una foto robada el detonante del fin, al menos oficialmente, de la colaboración más interesante —e inquietante— de la reina de los paparazis en Francia, Michèle Marchand, con el presidente Emmanuel Macron y su mujer, Brigitte. La instantánea, tomada con su propio móvil, muestra a esta mujer rubia de 71 años, a quien todos, tanto los que la adoran como los que la temen, llaman simplemente Mimi, posando sonriente y haciendo el signo de la victoria tras el escritorio de la oficina presidencial del Elíseo en junio de 2017, unas semanas después de la victoria de Macron.

En aquel entonces, y al menos durante el siguiente año, Mimi Marchand, la mujer de las mil vidas y con una de las mejores agendas de Francia, fue la asesora en la sombra de la pareja presidencial. Entraba regularmente al Elíseo y acompañaba a los Macron en actos tanto oficiales como privados. De paso, su agencia, Bestimage, se aseguró un acceso privilegiado al presidente y la primera dama que hizo rechinar los dientes de los demás fotógrafos asignados al Elíseo.

Estos no eran los únicos inquietos. Muy a pesar de Mimi y quizás de los Macron, poco a poco la prensa fue desvelando la influencia de esta asesora. Aunque nunca fue formalizado mediante un contrato, el palacio presidencial ha reconocido que acudía una vez por semana a la oficina de la primera dama para asesorarla y también se sabe que ha sido la organizadora de eventos como el funeral nacional del roquero Johnny Hallyday. De hecho, según Libération, a finales de junio, Marchand estuvo a punto de poner a la venta su agencia de paparazis para dedicarse al cien por cien al asesoramiento de los Macron. Pero entonces llegó el disgusto del “patrón”, como Marchand llama al presidente, por la publicación de esa foto robada en el despacho presidencial. Eso, junto a la noticia de la inminente publicación de Mimi, una biografía no autorizada que repasa su pasado —antigua gerente de clubes nocturnos y hasta tres estancias en prisión por negocios fraudulentos, entre otros— acabaron por obligar al Elíseo a cortar formalmente lazos con esta potencial Rasputina a la francesa.

A pesar de ello, señalan los autores de Mimi, que salió a la venta esta semana, el daño estaría ya hecho. Lo que llevó a los periodistas Jean-Michel Décugis y Marc Leplongeon a escribirlo junto con la escritora Pauline Guéna es, cuentan en una entrevista con corresponsales europeos en París, el “peligro para la democracia” que, afirman, supone tener “en el corazón del poder y como guardiana de la presidencia” a esta controvertida reina de los paparazis sobre la que, dicen, casi nadie se atreve siquiera a hablar. Es algo, advierten, que "le puede estallar en las manos" en cualquier momento al mandatario.

Michèle Marchand en el despacho de Emmanuel Macron.
Michèle Marchand en el despacho de Emmanuel Macron.

Los Macron no son los primeros que han echado mano de la prensa del corazón ni, mucho menos, de Mimi Marchand. La “Mata Hari de los paparazis”, como la llama Le Monde, mantenía una estrecha relación con Nicolas Sarkozy y Carla Bruni. Pero hasta con ellos Mimi se quedaba a las puertas de un Elíseo que con los Macron, que la reclutaron durante la campaña electoral para acabar con los insistentes rumores de homosexualidad de un candidato casado con una mujer 24 años mayor, se le abrieron de par en par. Y eso, advierte en el libro otro expresidente curtido en el tema paparazis, el socialista François Hollande, es muy arriesgado. “Imagínese que un adversario de Macron sea víctima de una tentativa de desestabilización o de intimidación. Bestimage podría aparecer como el brazo armado de esa acción, incluso si Macron no tuviera ni idea de ello”, advierte. “No se puede tener en el Elíseo a alguien que se dedica a revelar la vida privada” de las personas, zanja.

La propia Brigitte Macron aseguró este verano a los autores de Mimi que la relación ha terminado. Aun así, estos no se acaban de creer que se hayan cortado todos los lazos con la influyente mujer. Porque no se lo pueden permitir, consideran. "Al principio, Macron afirmó que no iba a revelar su vida privada. Salvo que ha hecho todo lo contrario", explica Décugis. Con los Macron, acota Leplongeon, la prensa del corazón se ha convertido en "el canal principal para acceder a la notoriedad". Y ahora, continúa Décugis, "no pueden dar marcha atrás, están obligados a continuar". Con Mimi o con un sustituto. Porque gracias a Marchand, los Macron "han servido a los medios una imagen muy edulcorada" de su cuestionada pareja que de algún modo, sostienen, deberán mantener durante otros cuatro años. Y Mimi, dicen convencidos los dos periodistas, "va a continuar ayudándoles". Aunque sea en la sombra.

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