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Una fábrica de robots

Nunca hemos destacado por tener una educación brillante, pero leer la noticia del creador del informe PISA Andreas Schleicher ha colmado mi paciencia. Como estudiante universitaria, es indignante leer y saber de primera mano que la educación que estás recibiendo se basa en la memorización. Schleicher defiende que todos tenemos la capacidad de aprender, solo hace falta poner empeño en ello. Pero me pregunto, ¿realmente el Estado tiene interés en ello? Somos una generación con ambición, con ganas de aprender y con ideas, pero nuestras alas sufren turbulencias en su vuelo. Ojalá todos pudiéramos ser humanos de primera, y no robots de segunda.

Lorena Barrera López

Cornellà de Llobregat (Barcelona)

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