_
_
_
_
Columna
Artículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las columnas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordado

Recuperar la inocencia

El Ejecutivo de Sánchez no gobierna, sino que se dedica a las maniobras de distracción y la propaganda

Daniel Gascón
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante el balance de sus primeros cien días de gobierno.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante el balance de sus primeros cien días de gobierno.Carlos Rosillo (EL PAÍS)

El pensamiento no existe, solo existe el posicionamiento. Al menos eso parece al seguir algunos debates políticos. Como escribe Emmanuel Carrère en El Reino, llega un momento en todas las discusiones en las que el único argumento que vale es el argumento ad hominem.Las cosas nos parecen muy distintas si las hacen o las proponen quienes están cerca de nosotros o quienes están un poco más lejos. A veces, cuando lo hacemos nosotros, o los nuestros, señalamos la importancia de los matices y la exactitud. Cuando es el adversario, apuntamos la importancia de la opinión pública, de las percepciones: la mujer del César no solo debe ser honrada, además tiene que parecerlo. Somos Maquiavelos con nosotros mismos y Savonarolas con los demás.

Más información
El Gobierno usa un atajo legal para garantizar la aprobación de los Presupuestos
Pedro Sánchez hace balance de sus primeros 100 días: el Gobierno “hace lo que dice”

Una de las maneras de reforzar la posición es convertir los debates políticos en dilemas morales: esto propicia una visión rotunda, donde las opciones concretas, con aspectos positivos y negativos, se convierten en elecciones entre el bien y el mal. El argumento moral da una especie de licencia y a la vez sabemos que tarde o temprano se volverá contra nosotros. Ofrece una claridad que es solo ilusoria: en realidad, ofusca.

Haz que tu opinión importe, no te pierdas nada.
SIGUE LEYENDO

Lo vemos cada día en el Gobierno de Pedro Sánchez. Tiene una debilidad parlamentaria y un estilo comunicativo efectista: en buena medida, no gobierna, sino que se dedica a las maniobras de distracción y la propaganda. En poco más de cien días ha habido momentos esperanzadores e iniciativas prometedoras, pero también bruscos cambios de posición, dos ministros dimitidos, torpezas y escándalos que afectan a la credibilidad del presidente. Y también intentos de superar la fragilidad en escaños por otros medios, a veces con cierta torpeza y estratagemas discutibles. Naturalmente, todo se justifica porque los fines son buenos: pero los fines que perseguimos nosotros siempre nos parecen buenos. Y, por otra parte, también se puede defender por otra razón, como ocurre con la treta para modificar los Presupuestos sin pasar por el Senado: a fin de cuentas, el Partido Popular también había empleado esa triquiñuela. Así, uno se vuelve tan bueno como el adversario al que acusaba de degradar las instituciones, y al mismo tiempo, por alguna razón, sigue siendo mucho mejor. Perder la inocencia es malo, pero a partir de cierta edad es peor recuperarla. @gascondaniel

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Sobre la firma

Daniel Gascón
Daniel Gascón (Zaragoza, 1981) estudió Filología Inglesa y Filología Hispánica. Es editor responsable de Letras Libres España. Ha publicado el ensayo 'El golpe posmoderno' (Debate) y las novelas 'Un hipster en la España vacía' y 'La muerte del hipster' (Literatura Random House).

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_