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LA PUNTA DE LA LENGUA

Now family ilusiones, pero logándose

Ese léxico bancario se dirige a un público cuyo único rasgo común es tener dinero en una cuenta

Now family ilusiones, pero logándose

Los bancos se dirigieron años atrás a sus clientes con un lenguaje ininteligible que ha costado a ambas partes muchos millones de euros; a los unos por firmar sin entender y a los otros por desatar así la desconfianza general.

Asomé hace poco la nariz por los sistemas de ciberbanca de las primeras entidades españolas, para ver cómo andaba el asunto, y hallé de nuevo mensajes que harán sentirse inferiores, ignorantes o excluidos a quienes no han dedicado su vida a la hermenéutica. Es decir, a la interpretación de textos de difícil comprensión.

Realmente, se hace cuesta arriba entender que ese vocabulario tan ajeno al ciudadano de a pie conecte con un público indeterminado cuyo único rasgo común consiste en tener dinero en una cuenta.

Así, en el banco que patrocina a la Fundación del Español Urgente, Fundéu (cosa que nunca se le agradecerá como se merece), nos topamos con la “tarjeta Blue” y servicios como “Baby Planner”, “­BBVA Research”, “BBVA Connect” y “BBVA Bconomy” (sí, con B). Y más abajo se lee: “Con BBVA Bconomy podrás: Analiza al detalle tus gastos (…). Compara tus gastos con gente con un perfil similar”. Lo cual demuestra de nuevo que suelen ir juntos el abuso de palabras en inglés y la incompetencia en español.

Por su parte, en la página del Santander —el banco más entendible de los observados— se anunciaba: “Sorteamos 2 viajes a medida y 2 escapadas TOP. Solo por logarte en Banca on line o en la App”. “Top” se puede traducir aquí como “de alto nivel”, pero también equivale a “la parte de arriba”. Así que a lo mejor resulta que esas excursiones consisten en subir a una montaña.

Cuando el cliente haya resuelto la prueba del “TOP”, aún deberá superar la del verbo “logarse”, un palabro en españoglés, o en ingleñol, o en spanglish, no sé, que se forma a partir de log-in y viene a significar aquí “registrarse”; verbo éste quizás prohibido por la censura, o por la Inquisición.

Una vez salvado ese obstácu­lo, aún le quedará al posible cliente lo de “on line”, que significa obviamente “en línea”. ¿En qué línea? No se sabe. A lo mejor, “en línea recta”. Pero quizás han preferido “Banca online” porque creen que eso mola más que “ciberbanca” o “banca en Internet”.

Y finalmente, la “App”. No todo el mundo sabrá qué es una “App” (encima con mayúscula inicial). Algunos, cierto, entenderán que se trata del abreviamiento de “application”, término que debe de resultarles a los del banco muy difícil de traducir. “App” es más corto; vale, pero el idioma español también dispone de abreviamientos posibles; para este caso, “apli” (y “las aplis”). Claro, ahí viene el verdadero problema: que a algunos la alternativa castellana les parece menos elegante. (El complejo de inferioridad suele rondar por esas opiniones).

Por último, al llegar a Caixabank nos encontramos un sinfín de expresiones que invitan a pensar que quien mezcla en ellas el español y el inglés sería capaz incluso de mezclar el agua y el vino: “Préstamo Family: hasta 60.000 euros en un now”. “Now family ilusiones”. “Smart money. Invertir ya no es solo cosa de expertos”. “Únete a ImaginBank, tu banca móvil sin comisiones”. “Descubre nuestras innovadoras oficinas Store”. “¡Sorteamos 10 GoPro Hero6!”.

Al final de mi breve recorrido, me pregunto si con este léxico apabullante y críptico el cliente sentirá por fin al banco como alguien cercano que habla su mismo idioma y que quiere hacerse comprender.

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