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Indígenas contra fracking: la batalla definitiva

Los habitantes de las comunidades de la Huasteca Potosina, en México, se han puesto en pie de guerra para defender su tierra de las petroleras

Un muchacho juega en una cascada de un nacimiento de agua en la Huasteca Potosina. Ver fotogalería
Un muchacho juega en una cascada de un nacimiento de agua en la Huasteca Potosina.

Las comunidades indígenas de la Huasteca Potosina, en México, se han puesto en pie de guerra. Su región se encuentra actualmente en el punto de mira de las grandes petroleras que tratan de extraer hidrocarburos mediante fracking; una técnica altamente contaminante y que ha puesto a la región, y sus habitantes, al borde de un gran desastre del que nunca se recuperarían. La sociedad civil y los líderes locales ya han comenzado a movilizarse. Ahora, buscan respaldo de sus dirigentes estatales.

“Ni sabíamos qué pretendían cuando llegaron a finales de los ochenta a hacer exploraciones. Ahora sabemos que esos trabajos eran para generar un mapa acerca de las reservas de gas y petróleo que existen en la Huasteca”, cuenta Rogel del Rosal, asesor de la Coordinadora de Organizaciones Campesinas e Indígenas de la Huasteca Potosina y una persona con más de treinta años de experiencia en la lucha por los derechos de los pueblos indígenas. “Previendo el desastre que se podría provocar a partir de la reforma energética de 2013 y, a partir del conocimiento de que se usaría el fracking, orientamos nuestro esfuerzo casi totalmente en la defensa del territorio”.

La Huasteca Potosina es uno de los pulmones de México. La región abarca una extensión de más de 10.000 kilómetros cuadrados en el estado de San Luis Potosí. Está conformada por cientos de ríos, cascadas, cuevas y cerros que hacen que su tierra sea fértil y rica en recursos. No es una novedad que la Huasteca alberga importantes reservas de minerales. El primer pozo petrolero convencional de México se instaló en esta zona en 1904 y de su superficie también se ha extraído oro, plata y cobre. Ahora, están tratando de sacarle las últimas gotas de petróleo y gas mediante una técnica altamente contaminante y que afectaría directamente a las poblaciones indígenas.

Una de las protestas para reivindicar una consulta ciudadana. ver fotogalería
Una de las protestas para reivindicar una consulta ciudadana.

En este territorio viven más de 370.000 indígenas de las etnias Teenek, Náhuatl y Pame; la primera, descendiente directa de los pueblos mayas, que habitaban la zona antes de la llegada de los europeos. Estos pueblos se encuentran principalmente organizados en 397 comunidades, muchas de ellas aisladas, dentro de veinte municipios.

El Gobierno mexicano hace tiempo que comenzó sus planes para que esta tierra fuera perforada. Rogel del Rosal recopila los pasos que se han dado en este territorio: a finales de los ochenta comenzaron a tantear el terreno para trazar los mapas de reservas de gas y petróleo en la zona. En el 92, se modificó el artículo 27 de la Constitución por el cual se abrió paso a la entrada de capital privado en la tierra. En 2013, el Gobierno del ya expresidente Peña Nieto sacó adelante una reforma energética que allanó todavía más el terreno a las grandes empresas petroleras. Así, en algunas zonas de México ya operan más de 2.500 pozos que extraen hidrocarburos usando esta técnica.

A las puertas de la región

El fracking o la fractura hidráulica es un proceso de extracción de petróleo y gas mediante la rotura de la roca. Así, se pueden extraer los hidrocarburos escondidos entre las rocas del subsuelo antes inaccesible mediante procesos convencionales. A pesar de los beneficios económicos que podría generar la extracción, los habitantes de la zona y el ecosistema pagarían un precio que los hipotecaría para el resto de sus días. Todavía no se ha empezado a usar esta técnica en la Huasteca Potosina, pero sus habitantes ya tienen indicios claros de lo que puede avecinarse.

En marzo de este año algunos alcaldes recibieron un comunicado de la empresa internacional Schlumberger Offshore Services, especializada en tecnología de perforación, informando que la Secretaria de la Defensa Nacional les autorizaba el uso de 190.000 kilos de explosivos para realizar explosiones en la zona a petición de las empresas petroleras. Algunos alcaldes alertaron a las comunidades y empezaron a organizarse.

Domingo Rodríguez Martell es presidente con excedencia del municipio de Tanlajás: "Desde las comunidades estamos haciendo acuerdos comunitarios y talleres para socializar la información que se tiene. Todos los regidores nos hemos unido para hacer una sola lucha y hemos acordado liberar el municipio de esta práctica, prohibir el paso de explosivos y hacer la declaración de reserva ecológica”.

En marzo de este año, algunos alcaldes recibieron un comunicado informando que la Secretaria de la Defensa Nacional autorizaba el uso de 190.000 kilos de explosivos para realizar explosiones en la zona a petición de las empresas petroleras

Todo indica que los planes del Gobierno federal y las petroleras siguen su camino. Domingo advierte de la presencia de trabajadores de Pemex (Petróleos Mexicanos), solicitante de los servicios de la empresa Schlumberger Offshore Services, custodiados por el ejército y la policía en las parcelas indígenas sin orden alguna.

Esto hizo prender la mecha de la movilización social y se sucedieron numerosas protestas locales contra la fractura hidráulica por parte de los habitantes de la Huasteca, como la del pasado 9 de Agosto en la capital del Estado, San Luis Potosí, en la que los manifestantes consiguieron entrar al Congreso del Estado y exigir a los diputados, e incluso al gobernador, un posicionamiento contundente en contra del fracking y que se den los pasos necesarios para proteger su territorio.

La principal exigencia de las comunidades es que se respete el derecho a la consulta de los pueblos indígenas. Michel Roxana es un joven activista e investigador especializado en antropología social de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí: “Los derechos de los pueblos y comunidades indígenas se encuentran tutelados desde la propia constitución política de los estados unidos mexicanos en su artículo II y a nivel internacional con el convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Y todavía más allá, el estado de San Luis Potosí cuenta con una ley de consulta indígena que se basa justamente en el convenio 169 de la OIT”.

La mayor preocupación de las comunidades está relacionada con el agua. El estudio sobre las Afectaciones de la Fracturación Hidráulica realizado por Carlos Tornel, el actual director de programas del ICM (Iniciativa Climática de México), alertó del impacto que puede tener el fracking con respecto al agotamiento de este recurso. Su informe determinó que se requieren de 9 a 29 millones de litros para la fractura de un solo pozo.

Por otro lado, existe una gran probabilidad de que se contaminen los acuíferos puesto que el agua inyectada va mezclada con agentes químicos tóxicos para la salud humana. En zonas de Estados Unidos donde se ha realizado la extracción de hidrocarburos mediante la técnica del fracking se ha demostrado la presencia de metanol en el agua destinada al consumo humano.

En estos años han surgido asociaciones como la Alianza Mexicana contra el Fracking o el movimiento No Fracking en la Huasteca Potosina que se encargan principalmente de sensibilizar a la población y de coordinar las movilizaciones. Los municipios de Xilitla, Tanlajás, Ciudad Valles, Tamuín, Ébano, Tanquian, Tancanhuitz, San Antonio y Tamazunchale se han declarado libres de fracking. Algunos indígenas aseguran incluso que están dispuestos a dar la vida por defender su territorio. Ahora les toca a los dirigentes estatales tomar cartas en el asunto.

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