Ir al contenido
_
_
_
_
CARTAS A LA DIRECTORA

No tiene gracia

Recuerdo que, cuando era niño (primeros años cincuenta), los domingos, bien temprano, repicaban las campanas de la iglesia cerca de la que vivíamos en Granada. A continuación, mediante una potente megafonía, nos tildaban de vagos, gandules y pecadores y nos exigían ir a la iglesia para asistir a la inmediata misa. Creí que estas cosas pertenecían al pasado pero parece ser que en Vic han resucitado algo muy parecido. Parece gracioso pero no, no lo es. O a mí no me lo parece.

Fausto Rojo

Barcelona

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_