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El acuerdo tras el Brexit

Las mayores dificultades están en la frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte

Theresa May, primera ministra de Reino Unido
Theresa May, primera ministra de Reino Unido GETTYIMAGES

Reino Unido dejará la Unión Europea (UE) el 29 de marzo de 2019. Aunque lamentamos su marcha, respetamos esta decisión soberana. Nuestra tarea consiste ahora en organizar su desvinculación de las instituciones y políticas de la UE y en mirar hacia adelante.

Después del Brexit, la UE seguirá siendo, con sus 440 millones de ciudadanos, un actor principal y una de las mayores economías en la escena mundial. El Reino Unido ha sido parte de la UE durante 45 años. Compartimos valores e intereses. Es miembro del G7 y del Consejo de Seguridad de la ONU; puede ser un socio económico y estratégico importante. Nos interesa reforzar el papel de la UE en el mundo, mientras que cooperamos con el Reino Unido como socio cercano.

¿Cómo podemos lograr una nueva asociación?

En primer lugar, la salida del Reino Unido debe producirse de manera ordenada. El 80% del acuerdo de retirada está decidido. Protegeremos los derechos de los más de cuatro millones de ciudadanos de la UE que viven allí y de los británicos en la UE. Era nuestra prioridad y ha sido objeto de vigilancia por parte del Parlamento Europeo. Reino Unido ha aceptado también cumplir con todas sus obligaciones financieras contraídas como miembro de la UE. Se establece un periodo de transición de 21 meses para adaptarse, dado que permanecerá en el mercado único y en la unión aduanera hasta el 31 de diciembre de 2020.

Pero un 80% no es el 100%. Aún hay que acordar aspectos importantes, como el de las “indicaciones geográficas” de productos alimenticios, donde la protección de la UE ha creado un valor significativo para agricultores y productores. Tenemos que encontrar soluciones para territorios británicos como Gibraltar, sobre el que España y el Reino Unido mantienen negociaciones.

Aún hay que acordar aspectos importantes, como el de las “indicaciones geográficas” de productos alimenticios

El mayor riesgo del Brexit está en Irlanda. Hay que evitar una frontera rígida con Irlanda del Norte y proteger el Acuerdo de Viernes Santo que ha traído paz y estabilidad. La cooperación y los intercambios actuales entre Irlanda e Irlanda del Norte se dan en el marco de la UE.

En segundo lugar, tenemos que acordar los términos de nuestra futura relación.

Seamos francos: es Londres quien ha decidido abandonar el mercado único y por ello no podrá estar en el futuro tan cerca de la UE en cuestiones económicas. Reino Unido quiere dejar nuestro espacio común, donde personas, bienes, servicios y capitales circulan libremente. Estos son los cimientos económicos sobre los que se sustenta la UE. El Consejo (27 jefes de Estado y de Gobierno) y el Parlamento Europeo han recordado a menudo que estas bases no pueden debilitarse.

El Reino Unido conoce bien las ventajas del mercado único. Sin embargo, algunas de sus propuestas socavarían uno de los mayores logros de la UE. Como la de mantener la libre circulación de mercancías, pero no la de personas y servicios y aplicar las normas aduaneras de la UE sin estar dentro de su ordenamiento jurídico. También quiere recuperar soberanía, decisión que respetamos, aunque no es aceptable que la UE pierda el control de sus fronteras y leyes.

Confío en que podamos lograr un buen resultado en las negociaciones. Es posible respetar los principios de la UE y crear una asociación ambiciosa, como propuso en marzo el Consejo. La UE ha ofrecido un acuerdo de libre comercio con aranceles cero y sin límites cuantitativos para las mercancías y se ha propuesto una estrecha cooperación aduanera y normativa y el acceso a los mercados de contratación pública, por dar algunos ejemplos.

En seguridad, la UE desea una cooperación muy estrecha para proteger a nuestra ciudadanía y democracias. Deberíamos organizar intercambios eficaces de información e inteligencia y asegurarnos de que los cuerpos de seguridad trabajan juntos. Debemos cooperar en la lucha contra la delincuencia, el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo y podemos hacerlo en el intercambio de datos sobre ADN, huellas dactilares o registros de nombres de pasajeros en el transporte aéreo para identificar mejor a terroristas y delincuentes. Estamos dispuestos a hablar sobre mecanismos para una extradición rápida y eficaz, que garanticen los derechos procesales.

Si el Reino Unido entiende esto y encontramos pronto soluciones a las cuestiones pendientes, como la solución de último recurso para Irlanda e Irlanda del Norte, podremos construir una asociación futura de un alcance y calado sin precedentes.

Michel Barnier es negociador principal, responsable de las negociaciones con Reino Unido.

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