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Mujeres que dialogan

Musulmanas con ‘niqab’ se movilizan en Dinamarca contra la norma que a partir de hoy les impide llevar el rostro cubierto en los espacios públicos

Ayah y Aisha, del grupo Mujeres que Dialogan, en un centro comercial junto a Copenhague el pasado 19 de julio.
Ayah y Aisha, del grupo Mujeres que Dialogan, en un centro comercial junto a Copenhague el pasado 19 de julio.

Por la vida a cara descubierta. Dinamarca acaba de sumarse a los países que imponen restricciones a los velos que cubren el rostro de las mujeres. Desde hoy, las ciudadanas con burka o niqabtienen prohibido circular en sus espacios públicos. Se suma a Francia, Bélgica, Holanda, Bulgaria y el Estado alemán de Baviera. Las multas por saltarse esta prohibición oscilarán entre 1.000 coronas danesas (134 euros) por una primera ofensa y 10.000 hasta cuatro reincidencias, según informa Reuters.

Es una medida que aprobó el Parlamento danés en mayo. El Gobierno de centroderecha argumentó que los velos son contrarios a los valores de ciudadanía daneses. Quienes rechazan la restricción argumentan que vulnera el derecho de las mujeres a vestirse como prefieran. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo avala la restricción, considera que permite la convivencia en sociedad y protege los derechos y libertades.

Ayah, de 37 años, y Aisha, de 18, son las dos mujeres que conversan en la imagen superior, en un centro comercial situado en los alrededores de Copenhague, cerca del barrio de Christiania, una zona autogestionada de casas irregulares y variopintas construidas alrededor de un lago desde el que se promueve el consumo libre de drogas blandas, las bicicletas y la no violencia.

Desde que empezó la tramitación de la nueva normativa, un grupo de musulmanas se unió en Kvinder I Dialog (Mujeres que dialogan) contra la prohibición de salir a la calle ataviadas con los velos islámicos que no dejan ver el rostro.

Según recoge la ley, la policía puede obligarlas a quitarse el velo o a que abandonen las áreas públicas. Un agente podría pedir a Ayah y Aisha ahora mismo que se marchen del centro comercial en el que comparten un refresco de Burger King junto a la publicidad con una mujer, esta sí, a cara descubierta.

Con Kvinder I Dialog, ellas reclaman su derecho a protestar, a explicar por qué las mujeres deberían poder expresar su identidad tal cual pasean ellas, con el rostro cubierto y apenas una rendija para ver el exterior.

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