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Cinco libros de esta semana

César Aira, Jean-Louis Guereña y Ramón Jáuregui, entre los autores con obras destacadas

  • SEXO DE PAPEL. "¿Quién y cómo se decide que un tema merece ser tratado por los historiadores? Durante mucho tiempo algunas cuestiones fueron consideradas poco relevantes, poco serias o poco legítimas a fin de convertirse en historia. De otras, en cambio, no había dudas sobre su importancia, su seriedad o su legitimidad. Estudiar a un grupo social era bien visto, pero no a un individuo; tratar de los trabajadores que se declaraban en huelga o se manifestaban resultaba esencial, pero no ocuparse de lo que estos hacían en su tiempo libre —y menos si se divertían en las tabernas o en bailes—; contar ovejas y marranos daba prestigio, todo lo contrario que ocurría si alguien tenía la idea de dedicar sus esfuerzos al análisis de símbolos e imaginarios; centrarse en los resultados electorales era tolerable, pero no en los procesos de politización. El marxismo dominante durante décadas en la historiografía española marcó los límites de lo legítimo. No fue, sin embargo, la única vía de constricción del territorio de la historia". Por JORDI CANAL
    1SEXO DE PAPEL. "¿Quién y cómo se decide que un tema merece ser tratado por los historiadores? Durante mucho tiempo algunas cuestiones fueron consideradas poco relevantes, poco serias o poco legítimas a fin de convertirse en historia. De otras, en cambio, no había dudas sobre su importancia, su seriedad o su legitimidad. Estudiar a un grupo social era bien visto, pero no a un individuo; tratar de los trabajadores que se declaraban en huelga o se manifestaban resultaba esencial, pero no ocuparse de lo que estos hacían en su tiempo libre —y menos si se divertían en las tabernas o en bailes—; contar ovejas y marranos daba prestigio, todo lo contrario que ocurría si alguien tenía la idea de dedicar sus esfuerzos al análisis de símbolos e imaginarios; centrarse en los resultados electorales era tolerable, pero no en los procesos de politización. El marxismo dominante durante décadas en la historiografía española marcó los límites de lo legítimo. No fue, sin embargo, la única vía de constricción del territorio de la historia". Por JORDI CANAL Ir a noticia
  • REIVINDICACIÓN NECESARIA. "Ramón Jáuregui confiesa que durante muchos años pensó que ETA nunca acabaría y que cuando vislumbró su final no imaginó que fuera tan limpio, tan claro y tan rotundo; una derrota en toda regla de la banda terrorista. Por eso se muestra perplejo cuando algunos medios conservadores señalan que ETA ha ganado políticamente. Lo subraya en su libro 'Memoria de Euskadi' (el relato de la paz), en el que analiza la evolución vasca desde la Transición, con el terrorismo y la cuestión territorial como telones de fondo. Su visión es la de un protagonista de la historia —secretario general de UGT vasca, delegado del Gobierno en Euskadi, vicepresidente del Gobierno vasco, y ministro de la Presidencia—, pero la emoción que empapa el libro —“habré visitado 200 o 300 capillas ardientes”— con capacidad para reflexionar, sin rehuir la autocrítica, sobre la durísima experiencia vivida otorga al relato una autenticidad de la que carecen textos recientes, condicionados por una finalidad revisionista y propagandística". Por LUIS R. AIZPEOLEA
    2REIVINDICACIÓN NECESARIA. "Ramón Jáuregui confiesa que durante muchos años pensó que ETA nunca acabaría y que cuando vislumbró su final no imaginó que fuera tan limpio, tan claro y tan rotundo; una derrota en toda regla de la banda terrorista. Por eso se muestra perplejo cuando algunos medios conservadores señalan que ETA ha ganado políticamente. Lo subraya en su libro 'Memoria de Euskadi' (el relato de la paz), en el que analiza la evolución vasca desde la Transición, con el terrorismo y la cuestión territorial como telones de fondo. Su visión es la de un protagonista de la historia —secretario general de UGT vasca, delegado del Gobierno en Euskadi, vicepresidente del Gobierno vasco, y ministro de la Presidencia—, pero la emoción que empapa el libro —“habré visitado 200 o 300 capillas ardientes”— con capacidad para reflexionar, sin rehuir la autocrítica, sobre la durísima experiencia vivida otorga al relato una autenticidad de la que carecen textos recientes, condicionados por una finalidad revisionista y propagandística". Por LUIS R. AIZPEOLEA Ir a noticia
  • EL SUEÑO DIURNO. "Si Marcel Duchamp puso patas arriba la institución Arte, no es exagerado decir que cada nuevo libro de César Aira hace lo propio con la Literatura, a veces con herramientas afines: la parodia, la desviación y el azar. De igual modo, el hacer de Aira participa de la “política sistemática”, en palabras de María Moreno, de “publicar de dos a tres libros anuales cortos, una obra mínima que ocupa titánicamente las librerías (…) mientras él descultiva toda anécdota ‘de color’ en su propia vida”. Es decir: practica un inteligente juego entre la plusvalía y la depreciación de una posible marca registrada llamada César Aira, un acto de terrorismo literario contra uno de los conceptos más perversos de la herencia romántica: el Autor". Por CARLOS PARDO
    3EL SUEÑO DIURNO. "Si Marcel Duchamp puso patas arriba la institución Arte, no es exagerado decir que cada nuevo libro de César Aira hace lo propio con la Literatura, a veces con herramientas afines: la parodia, la desviación y el azar. De igual modo, el hacer de Aira participa de la “política sistemática”, en palabras de María Moreno, de “publicar de dos a tres libros anuales cortos, una obra mínima que ocupa titánicamente las librerías (…) mientras él descultiva toda anécdota ‘de color’ en su propia vida”. Es decir: practica un inteligente juego entre la plusvalía y la depreciación de una posible marca registrada llamada César Aira, un acto de terrorismo literario contra uno de los conceptos más perversos de la herencia romántica: el Autor". Por CARLOS PARDO Ir a noticia
  • DULCE SÁTIRA. "Algunas de las mejores virtudes de esta novela breve destacan más vistas desde la anterior traducción que Errata Naturae y Miguel Ros González ofrecieron del mismo Luciano Bianciardi,' El trabajo cultural'. Sus desengaños sobre el activismo cultural en la Italia de la posguerra y la provincia fermentan sarcásticamente en esta otra autobiografía ficcionalizada, La integración, publicada por primera vez en 1960 en Bompiani (hoy en Feltrinelli). En el título va el primer sarcasmo; no solo no hay integración, sino un cúmulo de decepciones que le llevan a abandonar el trabajo editorial". Por JORDI GRACIA
    4DULCE SÁTIRA. "Algunas de las mejores virtudes de esta novela breve destacan más vistas desde la anterior traducción que Errata Naturae y Miguel Ros González ofrecieron del mismo Luciano Bianciardi,' El trabajo cultural'. Sus desengaños sobre el activismo cultural en la Italia de la posguerra y la provincia fermentan sarcásticamente en esta otra autobiografía ficcionalizada, La integración, publicada por primera vez en 1960 en Bompiani (hoy en Feltrinelli). En el título va el primer sarcasmo; no solo no hay integración, sino un cúmulo de decepciones que le llevan a abandonar el trabajo editorial". Por JORDI GRACIA Ir a noticia
  • ADIÓS TERROR, HOLA BARRIO. "Seguro que aún se pellizca los antebrazos. En el año 2009, cuando David Monteagudo (Lugo, 1962) tenía 47 años y trabajaba en una fábrica de cartones del Penedés, su primera novela, 'Fin' (Acantilado), se convirtió en superventas. Lo suyo fue un cuento de hadas proletario con final feliz. 'Fin', además, era una rotunda novela de terror alegórico, con final irresoluto que dejaba al lector descabezado. Lo pavoroso flotaba en el aire, prescindiendo de gnosis explicalotodo. El estilo era fluido, sobrio, sin raptos líricos. Monteagudo hacía alarde de un fino oído no solo para el habla real de la gente, sino también para sus pequeñeces y rituales del día a día". Por KIKO AMAT
    5ADIÓS TERROR, HOLA BARRIO. "Seguro que aún se pellizca los antebrazos. En el año 2009, cuando David Monteagudo (Lugo, 1962) tenía 47 años y trabajaba en una fábrica de cartones del Penedés, su primera novela, 'Fin' (Acantilado), se convirtió en superventas. Lo suyo fue un cuento de hadas proletario con final feliz. 'Fin', además, era una rotunda novela de terror alegórico, con final irresoluto que dejaba al lector descabezado. Lo pavoroso flotaba en el aire, prescindiendo de gnosis explicalotodo. El estilo era fluido, sobrio, sin raptos líricos. Monteagudo hacía alarde de un fino oído no solo para el habla real de la gente, sino también para sus pequeñeces y rituales del día a día". Por KIKO AMAT Ir a noticia