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Ciudadanos y el 3%

El partido persigue mantener la cuestión territorial en un primer plano del debate, mientras intenta recuperar la dinámica rota por la moción de censura

Albert Rivera durante su intervención ayer en el Congreso.

Ciudadanos se refería hace unos meses al clan Pujol y a la red de corrupción gestada a la sombra del dominio convergente como la “banda del tres per cent”. Irónicamente, el partido de Rivera se presta estos días a ser marcado con la misma etiqueta por motivos bien distintos: una propuesta de reforma electoral que eleva al 3% nacional el umbral de votos para que los partidos puedan acceder al reparto de escaños. El objetivo es que los partidos nacionalistas no puedan obtener representación en el Congreso.

Del tres per cent de ayer al 3% de hoy hay algo más que una simple traducción de términos. Entre unos y otros se condensa el viaje discursivo y circular de Ciudadanos: antinacionalismo para impulsarse en Cataluña, regeneración democrática y anticorrupción para expandirse en el resto de España y un progresivo regreso hacia el eje nacional, acelerado por la crisis catalana y la prisa para alzarse como el partido hegemónico del centro-derecha.

La reforma electoral que propone Ciudadanos persigue mantener la cuestión territorial en un primer plano del debate, mientras intenta recuperar la dinámica rota por la moción de censura. Esta decisión encaja bien con la evolución del perfil de sus votantes, cuya preocupación por la clase política o por la corrupción ha ido disminuyendo progresivamente, diluyendo uno de sus rasgos característicos iniciales.

Sin embargo, la propuesta del 3% contiene inexactitudes sobre la prima electoral que reciben los nacionalistas y algunas contradicciones. Sus efectos van en dirección opuesta a lo defendido por Ciudadanos hasta ahora, como apostar por una mayor proporcionalidad en el sistema o que todos los votos valgan lo mismo. La reforma electoral aumentaría el número de papeletas malgastadas, es decir, que se quedan sin representación.

Para mantener viva la llama territorial, Ciudadanos lanza una propuesta cuya disonancia discursiva destila oportunismo y que poco puede ayudarle a ganar aliados parlamentarios. La unidad de España bien le vale esa misa. Sobre todo si está dedicada a rogar por el voto difunto del PP. @sandraleon_

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