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El PSOE gana la moción de censura

Cuando Mariano Rajoy consiguió sacar adelante sus presupuestos con el apoyo del PNV, apostó por una vía que tenía demasiadas grietas, como el hacer concesiones que hicieron sentirse agraviados a muchos, el ponerse en manos de una formación que se arrogaba excesivas exigencias en el delicado asunto del 155 o hacer suculentas cesiones ante unos nacionalistas al mismo tiempo que estaba manteniendo un duro pulso con otros. Paradójicamente, ese partido del que Rajoy pensó que le venía la salvación, lo que ha hecho ha sido hundirle dándole la espalda en un momento crítico una semana después. Hay que elegir muy bien los compañeros de viaje. Dado que tengo esto por muy cierto, no le veo un futuro muy prometedor a la presidencia de Pedro Sánchez. En cualquier caso, el tiempo dirá.— Pablo López. Tres Cantos (Madrid).


Es muy probable que el Gobierno de Pedro Sánchez pueda disfrutar durante bastantes meses de un ambiente político de gran amabilidad por parte del independentismo catalán y vasco. En ese apacible ambiente, los independentistas podrán continuar sin prisas pero sin pausas con la euskaldunización de Navarra, la catalanización de Baleares y de Valencia, y podrán superar en tres o cuatro años el 50% del electorado de Cataluña, por ejemplo. La cruda realidad es que el meticuloso plan de los independentistas que desde hace muchas décadas domina los sistemas de educación y de medios de comunicación, disfrutará de las condiciones óptimas para continuar su tarea de generar diferencias entre los españoles.— José Ramón Fabeiro Tarrío. Madrid.


Mientras se discutía la moción de censura en el Congreso de los Diputados, Mariano Rajoy se encontraba en un restaurante en el centro de Madrid. ¡Qué falta de respeto a la democracia!— José Antonio Pozo Maqueda.


En España necesitamos partidos que tengan posturas comunes y de sentido común frente a los nacionalismos. Mientras sigamos repitiendo el “duelo a garrotazos” entre izquierda y derecha, el voto de los nacionalistas seguirá valiendo el doble y el del resto de España, la mitad. Hace falta un movimiento civil que fuerce a modificar la proporcionalidad de los votos en nuestro sistema electoral.— Francisco Jorge Rodríguez Hurtado. Granada.


Con sus aliados de la formación morada, con el nacionalismo vasco y con el independentismo catalán más críticos que nunca, no puedo más que desearle mucho acierto al nuevo presidente. Créanme, le va a hacer falta.— Martí Mancilla Muntada. Granollers (Barcelona).

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