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Tribuna
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Un simulacro de elección

Maduro dirige a Venezuela hacia una la descomposición lenta pero indefectible

Nicolás Maduro, presidente de Venezuela
Nicolás Maduro, presidente de VenezuelaEFE

Mañana se efectuará la elección presidencial en Venezuela, que no cambiará la profunda crisis política, social, económica y humanitaria que vive ese querido país. Para lograr una salida político-electoral a la crisis participamos en negociaciones entre el Gobierno de Nicolás Maduro y la oposición, representada por la mayoría de sus líderes y bajo el auspicio del Gobierno dominicano del presidente Danilo Medina. Ese empeño fracasó.

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Cinco cancilleres, entre ellos los de México y de Chile, actuamos como acompañantes del diálogo, sugiriendo ideas y tendiendo puentes. La negociación fue dura, especialmente al inicio, pero hubo aproximaciones.

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Para el Gobierno venezolano la prioridad era el levantamiento de las sanciones económicas impuestas por EE UU, la Unión Europea y Canadá. Sobre la fecha de la elección presidencial, la delegación gubernamental sugirió que se efectuara durante el primer semestre de 2018 y anunció que aceptaba una delegación de observadores internacionales encabezada por el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero.

La delegación opositora manifestó que defendería la eliminación de las sanciones si se cumplían los acuerdos. Agregaron que debía existir un Consejo Nacional Electoral (CNE) imparcial, integrado por dos miembros elegidos por el Gobierno, dos por la oposición y uno de común acuerdo. Además, expresó que era esencial anular las inhabilitaciones a potenciales candidatos como Henrique Capriles y a Leopoldo López, bajo arresto domiciliario. Subrayaron la importancia de la creación de una Comisión de Verificación y Seguimiento del eventual acuerdo, formada por los cancilleres, por Rodríguez Zapatero y por el Gobierno dominicano. Mencionaron la necesidad de garantizar acceso a los medios de comunicación públicos y privados y pidieron la reinstauración de los centros de votación en sus lugares originales. La oposición también pidió la plena recuperación de las facultades de la Asamblea Nacional y cuestionó la Asamblea Constituyente formada por el Gobierno. Los representantes del Gobierno rechazaron ambas peticiones.

Faltan unas garantías electorales mínimas; los votos al Gobierno estarán viciados por trucos como el 'carnet de la patria', que cambia votos por alimentos

Sobre estos intercambios se elaboró un documento, a cargo de Rodríguez Zapatero. Pero el texto no satisfizo a los cancilleres de Chile y de México, pues carecía de detalles y dejaba muchas materias sujetas a interpretación. El presidente Medina estuvo de acuerdo con nuestra posición y nos encomendó trabajarlo antes de entregárselo a las partes. El documento que preparamos satisfizo al presidente Medina y fue entregado a las partes que lo aceptaron como base de negociación.

Insistimos ante la oposición en que se concentrara en un sólido paquete electoral y dejara el tema de la Constituyente para más adelante. La clave, dijimos los cancilleres de México y de Chile, era el conjunto de garantías electorales y la fecha del sufragio. ¿Si el Gobierno ofrecía el primer semestre, entonces por qué no en junio? Así lo solicitó la oposición. Todo parecía ir bien hacia finales de año cuando el Gobierno de Maduro liberó o sustituyó penas de cárcel por arresto domiciliario a 64 presos políticos (hubo discrepancias respecto al número). Pero, para sorpresa de todos, Maduro anunció, antes que lo comunicara el CNE, que la elección presidencial se haría el 22 de abril de 2018, desechando las negociaciones de República Dominicana.

A partir de ese momento nuestros esfuerzos fueron infructuosos. Solicitamos al Gobierno que reconsiderara la convocatoria electoral y advertimos que no podía haber una elección legítima que no fuese efectivamente libre, creíble y transparente y con observadores internacionales.

Maduro siguió con su plan. Consiguió que Henri Falcón, exgobernador, que integró primero pero luego abandonó la oposición, y el candidato evangélico Javier Bertucci aceptasen participar en la elección. El campo está libre para Maduro. Su anuncio de que obtendrá 10 millones de votos está viciado por la falta de garantías mínimas electorales y por el uso de mecanismos como el carnet de la Patria que asegura el control de una significativa parte del electorado a cambio de alimentos.

El Grupo de Lima, que agrupa a 14 países del hemisferio, hizo hace pocos días un llamamiento a suspender las elecciones del 20 de mayo. No hay salida aceptable a la crisis venezolana excepto la política. Pero el régimen de Maduro ha desechado el camino electoral y se dirige a la descomposición lenta pero indefectible del país de Bolívar.

Heraldo Muñoz es diplomático y fue ministro de Relaciones Exteriores en el segundo Gobierno de Michelle Bachelet en Chile.

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