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Mario Casas: el calvario de perder 22 kilos (y su vida social) en cuatro meses

El actor desvela trastornos en su proceso de preparación para dos personajes físicamente opuestos

Mario Casas
A la izquierda, Mario Casas en la presentación del Festival de Málaga en marzo de 2017, con la barba y el peso que había ganado para su personaje en 'Bajo la piel de lobo'. A la derecha, el actor en una imagen publicada siete meses después en el rodaje de 'El fotógrafo de Mauthausen'. Cordon Press

Mario Casas pasó semanas comiendo Donetes y Filipinos blancos sin medida. Para el que no esté familiarizado con este producto decir que un Filipino, que te lo comes de un bocado, tiene 42 calorías. El actor (A Coruña, 1986) confiesa que llegó a sentir verdadera adicción por ellos. Además, había dejado de fumar y la ansiedad que le provocó le hizo aumentar de peso. El año 2016 llegaba a su fin y el actor, dueño de uno de los físicos más envidiados y deseados de España, había engordado un total de 10 kilos. Medía 1,80 metros y rondaba los 90 kilos. Fueron días felices.

"Mi doctora me dijo que parara, que ya no podía seguir bajando. Pero decidí seguir... Te miras al espejo y te ves igual que hace dos meses, cuando pesabas 8 kilos más", ha confesado el actor

"Engordar fue una maravilla. Es lo mejor que te puede pasar, porque al final es comer, beber y no hacer deporte", dijo el actor hace unos días en El Hormiguero. El motivo de este cambio radical fue el rodaje de Bajo la piel de lobo, ópera prima del realizador y guionista Samu Fuentes. En la película (en los cines a partir del 9 de marzo), Casas da vida al último habitante de un remoto pueblo en las montañas, un hombre fuerte y salvaje. Hay gente que está comparando esta película con El renacido, el filme por el que Leonardo DiCaprio consiguió su único Oscar.

"Tenía 10 kilos más, estaba como una bestia y ¡ojo! Les gustaba más a las mujeres. No sé si por el aspecto rudo de cazador o por qué", confesó a Pablo Motos el actor, que tras su ruptura con la actriz Berta Vázquez no tiene pareja. Sin embargo, esta buena época terminó pronto y empezó un calvario. Tras el rodaje de la cinta de Fuentes se embarcó en la grabación de El fotógrafo de Mauthausen, película donde interpreta a Francisco Boix, fotógrafo que retrató la Guerra Civil española y fue testigo de los horrores de los campos de exterminio nazis.

Esta vez, por exigencias del guion, tuvo que deshacerse de 22 kilos en solo cuatro meses: los 10 que había ganado para Bajo la piel del lobo y 12 que perdió para interpretar su personaje de El fotógrafo de Mauthausen. "Supuso pasar muchísima hambre, no comer casi y verte en el espejo tísico. Ahí sí que las mujeres nada, ahí las espantaba", bromeó en el programa de televisión.

Una de las imágenes que Mario Casas subió a su Instagram y provocó preocupación entre sus admiradores.

Pero el descenso de éxito entre el público femenino no fue la peor parte. "Ver a la gente comer es lo más difícil de todo. Ver a tus amigos que salen a comer y tú no puedes…La sociedad te excluye. Me encerré en casa, en mi mundo. No podía salir, ni tomarme una copa", explicó Casas a Toni Garrido en el programa de radio Hoy por hoy (la SER).

La nutricionista Judit López confirma a ICON la incompatibilidad de seguir una dieta milagro –aquellas que prometen, se cumpla o no, una pérdida de peso drástica en un corto periodo de tiempo– con mantener una vida social saludable. "Las personas que se someten a dietas hiperrestrictivas tienden a volverse obsesivas y monotemáticas. Esto dificulta las relaciones sociales y hace que se vuelvan más introvertidas", afirma la especialista.

"Las personas que se somenten a dietas hiperrestrictivas tienden a volverse obsesivas y monotemáticas. Esto dificulta las relaciones sociales y hace que se vuelvan más introvertidas"

Judit López, especialista en nutrición

El actor Mario Casas llegó a bajar de los 70 kilos. La nutricionista que le ayudó a perder peso para prepararse el papel de El fotógrafo de Mauthausen se plantó. No podía seguir perdiendo kilos. "En un momento dado, mi doctora me dijo que parara, que ya no podía seguir bajando. Pero decidí seguir", aclaró Casas en Hoy por hoy. También reconoció que entró en un bucle peligroso que pudo acarrearle serios problemas psicológicos. "Llega un momento en que te miras al espejo y te ves igual que hace dos meses, cuando pesabas 8 kilos más. Ahí es cuando decidí que no podía seguir perdiendo peso", añadió.

Judit López explica que las dietas severas pueden generar trastornos psicológicos graves. La ansiedad y la obsesión por la comida y el peso es uno de los más comunes, pero no el único. "Se produce una pérdida de la concentración y el ánimo se vuelve irascible y depresivo", señala.

Así luce Mario Casas en 'Bajo la piel del lobo', donde tuvo que engordar diez kilos.
Así luce Mario Casas en 'Bajo la piel del lobo', donde tuvo que engordar diez kilos.

Las verduras, el pescado y los lácteos desnatados forman las conocidas como dietas milagro. Alimentos indispensables como los carbohidratos (legumbres, cereales, arroz, patata y pan) suelen estar prohibidos. Lo que genera un miedo y rechazo irracionales a alimentos saludables una vez concluida la dieta: se comen con culpa y compulsión. "Nunca es recomendable hacer dietas demasiado restrictivas. Además de producir pérdida de nutrientes y de masa muscular, aumentan el riesgo de sufrir trastornos de la conducta alimenticia", asegura tajante el nutricionista de Medicadiet Álvaro Sánchez, que coincide con la opinión de Judit López.

Tal y como explican los nutricionistas, la impactante transformación de Mario Casas, que durante meses lució un aspecto demacrado, le desencadenó traumas alimenticios que puede llegar a dejar secuelas. "¡Solo pensaba en Donetes! Y ahora pues uno intenta en casa hacer dieta, cuidarse y tal y en la cabeza te da la ansiedad. Lo que me pedía en su día, cuando no me lo podía permitir porque no podía engordar, me lo vuelve a pedir ahora. La cabeza ha entendido eso, así que me toca comprar Donetes a las dos, tres de la mañana. Me alimento como si estuviese embarazada", se desahogó en El Hormiguero.

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