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La gente no puede dejar de hablar de estas ocho cosas de los Oscar 2018

Un lanzador de perritos calientes, la voz de las minorías, el vacile a Meryl Streep... Hasta Macaulay Culkin se coló en la gala

A la izquierda, Guillermo del Toro, ganador de la noche con cuatro estatuillas para su película 'La forma del agua'. A su lado, Timothée Chalamet, protagonista de 'Call me by your name' y nominado al Oscar a mejor actor. En vídeo, los mejores momentos de la gala.

Y los monstruos reclamaron su reino: La forma del agua triunfó con cuatro estatuillas: Mejor Película, Mejor Dirección, Mejor Banda Sonora y Mejor Diseño de Producción. Los Oscar celebraron anoche su 90º aniversario mirando al pasado con cariño, mirando al futuro con esperanza y, sobre todo, mirando a las criaturas que llevaban 90 años relegando a las sombras y al silencio. Como ya se han hecho mayores, los Oscar quisieron asumir su condición de referente cultural: el mundo entero les observa y, dado que este año hemos descubierto sus miserias más tenebrosas y sórdidas, no pueden seguir fingiendo que sus alcantarillas no huelen.

Por eso quisieron erigirse como un modelo de conducta. Pero la ceremonia más política de la historia no ha estado exenta de música, de luces ni de extravagancias porque, al fin y al cabo, esto es Hollywood. El único lugar donde la política es un espectáculo, los blockbusters pueden ser herramientas de denuncia social y la lucha contra el acoso sexual puede volverse un entretenimiento televisivo.

Estas son las cosas de la gala de las más se ha hablado...

La noche que se inventó el lanzador de perritos calientes

Siguiendo la ya tradicional visita al mundo real (en 2016 pidieron pizzas, en 2017 metieron una visita guiada), el presentador Jimmy Kimmel cogió a varios de los seres humanos más atractivos del planeta (Armie Hamer, Gal Gadot, Emily Blunt, Margot Robbie, Ansel Elgort, Lupita Nyong'o) y a Mark Hammill y Guillermo del Toro y se los llevó al cine de enfrente para sorprender a los espectadores. Una vez allí, las estrellas repartieron chucherías, un bocadillo gigante de esos que solo existen en las ferias de Estados Unidos y perritos calientes disparados mediante cañones similares a los que mataron a la mujer de Ned Flanders en Los Simpson.

Los actores repartieron chucherías y perritos calientes disparados mediante cañones similares a los que mataron a la mujer de Ned Flanders en 'Los Simpson'.
Los actores repartieron chucherías y perritos calientes disparados mediante cañones similares a los que mataron a la mujer de Ned Flanders en 'Los Simpson'. Getty

En medio de la euforia, ocurrió una tontería que sin embargo resulta conmovedora y muy reveladora: todos los famosos del Dolby Theatre (Meryl Streep a la cabeza) gritaron, a través de la pantalla de ese cine, un unánime "gracias" a los espectadores. Gracias por ir al cine. Gracias por seguir dándole sentido a lo que hacen en Hollywood. Gracias por pagar sus mansiones con piscina. Este episodio nos deja con una duda (¿dónde se pueden adquirir esos cañones para lanzar perritos calientes? Las despedidas de soltero jamás volverán a ser lo mismo una vez los importemos) y con una clara moraleja: cuando no sepas qué quieres ser, sé Armie Hammer empuñando un cañón de perritos calientes. Porque él es el único ser humano capaz de seguir molando y siendo el más elegante de la habitación mientras dispara carne procesada a discreción generando chistes tan fáciles y tan vulgares que ni siquiera Twitter se molestó en hacerlos. A ver si es que Internet también está madurando.

Como asistir a la boda de un amigo divorciado

Warren Beatty y Faye Dunaway abrazaron el chiste, el meme y la leyenda al volver a presentar el premio a la mejor película tras el bochorno del año pasado. Verlos caminar hacia el micrófono fue como asistir a la boda de un amigo divorciado a cuya primera boda ya estuviste invitado: todo te resulta familiar, todo te hace sentir incómodo y quieres que se acabe cuanto antes.

La presencia de México fue constante. Gael García Bernal (izquierda), Natalia Lafourcade (a su lado, de rojo) y todos los músicos y bailarines que participaron en la interpretación de 'Recuerdame', tema principal de 'Coco'.
La presencia de México fue constante. Gael García Bernal (izquierda), Natalia Lafourcade (a su lado, de rojo) y todos los músicos y bailarines que participaron en la interpretación de 'Recuerdame', tema principal de 'Coco'. Getty

Las minorías agarran el micrófono

La mejor película del año es La forma del agua, dirigida por un inmigrante mexicano y protagonizada por una discapacitada, un homosexual, una negra y un monstruo. Los mejores guiones están escritos por un negro (Jordan Peele, Déjame salir) y un homosexual (James Ivory, Call Me By Your Name) y cuentan historias de negros y de homosexuales. Una mujer fantástica, protagonizada por un personaje transgénero, ganó como mejor película extranjera y su actriz (Daniela Vega) se convirtió en la primera persona trans en presentar un Oscar. El pakistaní Kumail Nanjiani (guionista y protagonista de La gran enfermedad del amor) lo explicó con elocuencia en un vídeo sobre la diversidad en el cine: "Ahora los hombres blancos heterosexuales se pueden sentir identificados con mis historias y, sinceramente, no es tan difícil: yo lo llevo haciendo toda la vida". La representación inclusiva de razas, géneros y condiciones sexuales dejó anoche de ser un eslogan para ser una declaración de intenciones. Los heterosexuales blancos llevaban 89 años monopolizando la tómbola, este año han tenido que quedarse sentados.

Macaulay Culkin quiso recordarnos que no está muerto

El icónico protagonista de Solo en casa, que ya tiene 37 años, escribió el tuit de la gala: "Qué rabia seguir siendo excluido del In Memoriam por CUARTO año consecutivo #todavíanoestoymuerto". Que el año que viene le inviten a hacer cualquier cosa, porque Culkin tiene carrete y le estamos desaprovechando.

Timothée Chalamet y Whoopi Goldberg en la alfombra roja de los premios.
Timothée Chalamet y Whoopi Goldberg en la alfombra roja de los premios. Getty

45 millones de cristales de Swarovski

El año pasado la parte frontal del escenario se derrumbó el día antes de la gala y, para reconstruirla, tuvieron que sacrificar el ensayo del bloque final en el que Faye Dunaway y Warren Beatty presentaban el Oscar a la mejor película. Y ya sabemos cómo acabó aquella idea. Este año, quizá fruto de un "no hay huevos", optaron por un escenario enmarcado en 45 millones de cristales de Swarovski. ¿Qué podía salir mal? Sorprendentemente, nada. La pantalla al fondo del escenario proyectaba imágenes digitales opulentas que recreaban salones de baile, ventanales, lámparas de araña, columnas bizantinas, tapizados, constelaciones, farolillos, fuegos artificiales, neones, figuras de mármol y dorado, muchísimo dorado, en una sucesión de diseños que parecían un cruce entre un planetario, el salón donde hiciste la comunión, los salvapantallas de Windows 95 y la sala de baile de La bella y la bestia.

Jimmy Kimmel, presentador de la gala, en un escenario enmarcado en 45 millones de cristales de Swarovski. Todos acabamos cegados.
Jimmy Kimmel, presentador de la gala, en un escenario enmarcado en 45 millones de cristales de Swarovski. Todos acabamos cegados. Getty

Jodie Foster y Jennifer Lawrence vacilan a Meryl Streep

La tradición dice que el Oscar a la mejor actriz debe entregarlo el actor ganador del año anterior. En este caso, Casey Affleck. Pero este año las acusaciones de acoso sexual contra el oscarizado protagonista de Manchester frente al mar, que no llegaron a juicio porque se alcanzó un acuerdo privado, contaminó esta costumbre (hace tan solo 12 meses ser un presunto depredador sexual no era excluyente con ganar un Oscar, anoche era motivo para que no te invitasen al escenario) y la Academia reconfiguró el sistema: Jane Fonda y Helen Mirren presentaron mejor actor, Jodie Foster y Jennifer Lawrence mejor actriz y Emma Stone, a quien le correspondería mejor actor como vigente ganadora, se quedó con mejor director.

Jodie Foster (con muletas) y Jennifer Lawrence a punto de dar el Oscar a mejor actriz a Frances McDormand. Antes, vacilaron a Meryl Streep.
Jodie Foster (con muletas) y Jennifer Lawrence a punto de dar el Oscar a mejor actriz a Frances McDormand. Antes, vacilaron a Meryl Streep. Getty

Jodie Foster salió con muletas y Lawrence, quien lucía unos 60 centímetros más alta que ella, le preguntó el motivo. "Meryl Streep: me hizo un Tonya Harding" (en referencia a la patinadora que supuestamente orquestó un ataque contra su rival lesionando su rodilla, cuya historia relata la película Yo, Tonya), respondió Foster. Lawrence le siguió la coña asegurando que "a mí me hizo la zancadilla una vez" para disfrute de Streep, que las jaleaba desde la primera fila como la matriarca, la monarca y la dueña de Hollywood que en realidad es. Lawrence acabó agradeciéndole a Foster que le diera su primera oportunidad a los 17 años con El castor, reivindicando la solidaridad femenina que marcó toda la ceremonia.

Margot Robbie se puso a coser en la pausa publicitaria

Cuando se dio cuenta de que uno de los tirantes de su vestido de Chanel se había descosido, la actriz nominada por Yo, Tonya recurrió a esas personas que siempre corretean detrás de las estrellas para que le consiguiera un kit de costura. Pero en vez de pedirle que le arreglase el vestido, se puso a cosérselo ella misma. La también nominada Sally Hawkins admiró la destreza de Robbie mientras le contaba que ella llevaba toda la noche perdiendo lentejuelas. La ganadora como actriz secundaria Allison Janey subió un vídeo a Twitter en el que se la veía planchando su propio vestido (que ya llevaba puesto), porque las mujeres en Hollywood llevan a las espaldas tantas alfombras rojas que están preparadas para salvar cualquier imprevisto y seguir con la fiesta.

Aquí huele a porro

Jimmy Kimmel, el presentador, le preguntó si llevaba algo de marihuana encima a Steven Spielberg, la última persona a la que a nadie se le ocurriría hacerle esa pregunta. Se supone que por eso era gracioso (no lo fue), pero resultó tan incómodo el gag que parecía sacado de una gala de los Goya. Minutos después, Kimmel siguió intentando convertir los porros en comedia cuando exclamó que en el cine que las estrellas visitaron para repartir comida olía a marihuana. "Pues sí", reconoció Gal Gadot, la persona que mejor se lo pasó anoche. "Pero, bueno, yo tampoco sé cómo huele eso", mintió enseguida la actriz.

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