Tentaciones

Juanjo Sáez: “Lo bonito del heavy es que es de gente muy inocente”

El ilustrador estrena en febrero ‘Heavies Tendres’, una serie televisiva de animación sobre la amistad, la música y hacerse mayor en la Barcelona preolímpica de los 90

El ilustrador Juanjo Sáez siempre se ha valido de sus recuerdos y sus memorias a la hora de tejer historias que consiguen, precisamente por ello, conectar con el público por su sinceridad y lo universal de lo que siempre cuenta. Sin ir más lejos, ahí estaba aquella serie de animación llamada Arroz Pasado. Pero no contento con aquella experiencia, que le valió hasta un Ondas, el barcelonés volverá este próximo 4 de febrero con una nueva serie de ocho capítulos en el Canal 33 llamada Heavies Tendres en la que reivindica aquella Barcelona preolímpica de la que muchos parecen haberse olvidado. Todo eso aderezado, como su título indica, por música heavy y algún que otro invitado especial como el mismísimo Phil Collins.

“El heavy para mi suponía lo mismo que a un chaval ahora 'Star Wars' o 'El Señor de los Anillos': un universo complejo con muchos personajes que te ayudan a refugiarte en la fantasía"

“El reto de esta nueva serie está en que la hemos producido nosotros mismos. Y en referencia a Arroz Pasado, Heavies Tendres (heavies tiernos) es diferente porque no sólo tiene más texto al tener cada episodio una mayor duración, sino que es mucho más dramática y tiene muchas más tramas y subtramas. Para mí está más cerca del largometraje y la ficción del cine que de la comedia de situación”, cuenta. Y razón no le falta. La historia de Juanjo y su amigo Miquel, dos adolescentes del barrio popular de La Sagrera que se unen para “aprender a sobrevivir solos en un mundo salvaje”, es la de muchos otros que se criaron a finales de los ochenta.

Pero, a todo esto, ¿qué tienen en común el Juanjo de la serie del de carne y hueso? “El personaje a nivel de carácter es muy parecido a cómo era yo: un chaval muy mimado, sobreprotegido por los padres y temeroso de lo que había ahí fuera. Aunque eso sí, la serie está basada en la realidad pero es ficción en todo momento. El caso de Miquel está inspirado en ese mejor amigo de aquella época que, antes de tener novia, siempre te acompañaba a todos los lados. No tengo trato con él porque fue una de esas amistades que pierdes con el tiempo, pero todo ello me ha servido para, entre otras cosas, poder hablar aquí de ese paso de la infancia a la preadolescencia que tanto nos marca o de ese momento en el que empiezas a intentar forjarte una personalidad y empiezas a apartarte del nido familiar”, explica.

Los álter ego de Juanjo Sáez y Miquel, respectivamente
Los álter ego de Juanjo Sáez y Miquel, respectivamente

A su vez, Heavies Tendres también le sirve a nuestro protagonista para recuperar la memoria de esa Barcelona previa a las Olimpiadas, aquella que guardaba más paralelismos con el cine quinqui de los ochenta (en la serie se echa la vista atrás, incluso, al extinto barrio de barracas de La Perona) que con la ciudad cosmopolita y ultra turística que es ahora. “No tengo nostalgia por aquella época, pero lo cierto es que era muy feliz en La Sagrera entonces. En estos momentos tengo la sensación de que estamos viviendo el declive de todo lo que vino después de 1992, en algo así como una etapa de bisagra que dentro de un tiempo dará fruto a otro tipo de ciudad”, presagia. Quién sabe, quizás eso le sirve de inspiración para otra serie próximamente.

"Max Cavalera era un tipo que cantaba con voz de monstruo, ¡la cosa más infantil del mundo!"

Lo que no cabe duda es que la música heavy en este último proyecto de Sáez es igual de protagonista que las desventuras de Juanjo y su fiel escudero Miquel. Él afirma que en sus años mozos “era de los que llevaba mis pintas, pero no iba con mallas ni nada de eso”. Aunque lo mejor es la particular percepción que tiene del género hoy en día. “El heavy para mi suponía lo mismo que a un chaval ahora Star Wars o El Señor de los Anillos: un universo complejo con muchos personajes que te ayudan a refugiarte en la fantasía. Cada disco que lanzaba Iron Maiden ampliaba ese universo en mí. Pero al fin y al cabo, escuches a Barón Rojo o a Sepultura, todo es lo mismo. Max Cavalera era un tipo que cantaba con voz de monstruo, ¡la cosa más infantil del mundo! Lo bonito del heavy es que es de gente muy inocente. Desde fuera muchos les pueden ver como unos burros o unos tipos violentos, pero la verdad es que no tiene nada que ver con eso porque todo es fantasía y pura ficción. El heavy está tan denostado por la crítica, precisamente, por su punto infantiloide y porque sigue sus códigos e historia propia al margen de otros géneros musicales”, opina al respecto.

Juanjo no sabe estarse quieto. Ya está preparando un nuevo libro del que no nos puede avanzar nada y, cuando se le pregunta por un sueño por cumplir, contesta que “ya he hecho de todo” pero que le encantaría algún día poder marcarse un largometraje de animación pese a que eso “aún no está en mi lista de planes a corto plazo”. A aquel joven que se crió en La Sagrera no le ha ido nada, pero que nada mal.

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