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La clase media rompe con Morales más allá de Twitter

El mandatario boliviano, que busca forzar la reelección, pierde un importante apoyo social

Legisladores opositores en huelga de hambre en las instalaciones del Parlamento de Bolivia.
Legisladores opositores en huelga de hambre en las instalaciones del Parlamento de Bolivia. EFE

Las principales calles de La Paz se despejaron el jueves y el viernes para que pasaran las poderosas máquinas que compiten en el rally Dakar. El caos de tráfico resultante aumentó el efecto de la huelga que la Central Obrera Boliviana (COB) había convocado, y no por casualidad, para estos mismos días.

Esta carrera es uno de los muchos puntos de quiebre de la dividida sociedad andina: mientras las clases populares, encabezadas por el presidente Evo Morales, la adoran, en las clases medias y altas su parafernalia de rugidos, aceites humeantes y virilidad suele recibirse con más escepticismo y crítica. Y con oportunismo, también. Este año las clases medias están más activas que nunca en las protestas que se han organizado para aprovechar la ansiedad del Gobierno por preservar la franquicia del Dakar, cuya obtención en 2014 es considerada por Morales un logro.

El presidente siempre ha sido más débil entre los sectores acomodados, pero en la anterior década estos solo le hicieron una “oposición desde Twitter”. La situación cambió el año pasado. Las maniobras de Morales para lograr su relección indefinida —que incluyen ignorar el referendo que la rechazó y hacer cambiar la Constitución por los miembros del Tribunal Constitucional— han ido arrojando a los sectores medios a las calles, coto de los grupos indígenas y de vecinos pobres que apoyan al Gobierno.

Esta protesta obtuvo una primera gran victoria hace poco, cuando los médicos impusieron la derogación de un artículo del nuevo Código Penal con una huelga de 45 días. La concesión del oficialismo no fue suficiente: algunas regiones, la COB —que pese a su nombre no es tanto de trabajadores como de comerciantes, transportistas, maestros y estudiantes— y los partidos de oposición —cuyos parlamentarios se encuentran en huelga de hambre— siguieron manifestándose por la abrogación total de este Código. En estos días la ruptura de las clases medias con Evo no solo se ha hecho más drástica; también salió de las redes sociales donde había estado confinada.

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