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Miguel Ángel Silvestre: “La palabra diversidad ahora mismo es para mí otra cosa”

El actor, que interpreta a un gay en ‘Sense8’, afirma que la serie de las hermanas Wachowski lo ha cambiado

Miguel Ángel Silvestre asistió en Madrid a la presentación de la nueva campaña de Springfield que protagoniza.

El maestro Juan Carlos Coraza dio a Miguel Ángel Silvestre (1982, Castellón) un consejo cuando él era aún aprendiz de actor: “Toda la profundidad que adquieras en los próximos 15 años de tu vida, es de la que vivirás el resto”. Silvestre tomó buena nota de la lección y su evolución como intérprete marcha a la par que la hondura de su discurso. El protagonista de Sin Tetas no hay paraíso, Velvet o Sense8, aterrizó el pasado martes en Madrid para presentar la nueva campaña de publicidad de la firma de moda Springfield y demostró con su conversación que aquel musculitos que en 2002 soltó unas lágrimas cuando no ganó el concurso de Míster España se ha convertido en un actor capaz de cambiar de registro y abandonar algunos de los vicios de interpretación que, según los críticos, le lastraban en España.

Su cara de sorpresa demuestra no ser consciente de la impostada intensidad que atribuían a sus actuaciones. “No me gusta abordar el trabajo desde la intensidad. Prefiero sentir que estoy jugando, que hay lugar para fallar y que cuando lo haces y te levantas, surge algo espontáneo y bonito”.

No olvida a nadie ni ningún papel: “Soy la suma de todos. Las puertas que me abrió trabajar con Almodóvar [Los amantes pasajeros, 2013], la aceptación que tuvo Velvet en toda Latinoamérica, Estados Unidos, incluso China… Esa suma es lo que me ha dado oportunidades para hacer castings con directores con los que siempre he querido trabajar”, y recuerda la lectura que realizó hace poco con Michael Mann (Globo de Oro por El aviador).

Imagen del actor Miguel Ángel Silvestre en una imagen de la serie 'Sin tetas no hay paraíso', de 2007.
Imagen del actor Miguel Ángel Silvestre en una imagen de la serie 'Sin tetas no hay paraíso', de 2007.

Más risueño y cómodo que nunca no evita hablar de aquella época en la que le desbordó la fama. “Es curioso, sueñas con ello pero cuando tu mente y tu corazón no están conectados aparece cierta incomodidad. Eso es lo que pasó. Hoy por hoy, cualquier signo de que la cosa está funcionando lo enfoco con alegría. El cariño de la gente es un privilegio que tenemos los actores y que ahora disfruto. Pero… si estoy hablando con mi madre y me está contando algo importante, no es el momento de hacerme una foto con un desconocido porque quiero poder ser generoso con los míos. Luego hay mucho tiempo para poder conectar con esa gente a la que un personaje tuyo le ha podido conmover”.

Uno de esos personajes que han calado es su Lito Rodríguez de la serie Sense8, un actor gay que teme salir del armario y derrocha picardía, ternura, carisma y sexualidad, pero que sobre todo ha traído a la vida de Miguel Ángel Silvestre a las hermanas Wachowski, creadoras de la saga Matrix cuando aún se llamaban Andy y Larry y no Lilly y Lana, sus nombres desde que afrontaron su nueva identidad sexual. “Vivir este personaje con las Wachowski me ha enseñado mucho a nivel personal. La palabra diversidad ahora mismo es para mí otra cosa. Estar cerca de personas que tienen tal aceptación por la vulnerabilidad del ser humano, y con compromiso para hablar de eso, me ha aportado mucho. Yo cada vez que Lana Wachowski habla, callo y cojo apuntes”, afirma.

💃🕺🏻@miguelangelsilvestre // @c.tangana

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Resulta inevitable preguntarle por la tardía salida del armario de Kevin Spacey. “Me resulta muy osado contestar sobre lo que siente una persona en su batalla del día a día porque no es mi tema y me podría decir ‘cállate la boca porque no tienes ni idea”. Echa mano de la misma prudencia cuando se pide su opinión sobre el escándalo sexual del productor Harvey Wenstein. “Puede que me digan que he tenido suerte”, explica, “pero en España siempre he estado cerca de artistas muy respetuosos con quien tienen enfrente. No ha sido mi experiencia y no tengo opinión al respecto”.

Pendiente de grabar el capítulo final de Sense8, tras las protestas de los seguidores de la serie por su abrupto cierre, también acaba de finalizar su participación en la tercera temporada de Narcos. Y sigue demostrando lo mucho que ha aprendido en este tiempo porque, celoso como es de su vida privada, no deja de sonreír al preguntarle por su relación con Albania Sagarra, una española aspirante a actriz establecida en Los Ángeles, protagonista indirecta de una story que el actor colgó en su cuenta de Instagram. En ella bromeaba con Alberto Ammán, su compañero en Narcos, diciendo: “Alberto Ammán, cada vez que sales en la tele mi novia dice: “He is hot! He is hot! (¡es muy guapo!)”. Se sale por la tangente y contesta a carcajadas: “Qué gran trabajo hace Alberto en Narcos. De lo demás, puntos suspensivos”.

Poco después reconoce que cuando está con sus sobrinos piensa que le gustaría ser padre, pero que en este momento tiene mucho trabajo por delante y lo está disfrutando. Por ahora entrena su faceta infantil poniendo voz a un torero chuleta y divertido en Ferdinand, la película de animación que estrenará en diciembre.