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“Ayuda: tengo 27 años y soy virgen”

Abrimos un consultorio para resolver las dudas sobre estilo, sexo, protocolo, relaciones y todas esas cosas tan difíciles de la vida

Guillermo Alonso
"No soy guapo, tampoco muy feo; tengo amigos y cierta vida social, pero no frecuento bares ni ambientes nocturnos en lo que se supone que un chico conoce a una chica".
"No soy guapo, tampoco muy feo; tengo amigos y cierta vida social, pero no frecuento bares ni ambientes nocturnos en lo que se supone que un chico conoce a una chica".

"Ayuda: tengo 27 años y soy virgen. Me gusta el sexo, lo practico a solas y he tenido algunas novias en el pasado con las que me he besado, pero no hemos llegado a más. No soy guapo, tampoco muy feo; tengo amigos y cierta vida social, pero no frecuento bares ni ambientes nocturnos en lo que se supone que un chico conoce a una chica. Cuánto más tiempo pasa, más miedo me da enfrentarme a ello. ¿Cómo puedo romper este círculo?" (Mario)

Mario, grandes noticias: no eres virgen. La virginidad es un concepto construido culturalmente, tan complejo y variable que resulta complicado hasta definirlo. Según una de las acepciones de la RAE, virgen es una "persona que no ha tenido relaciones sexuales". Y según tu relato, has tenido novias con las que has intercambiado besos, que son una forma de relación sexual. Tu virginidad es únicamente coital. Y no es para tanto.  

Aunque es comprensible que a ti te lo parezca. En una sociedad que es cada día más abierta e inclusiva tiene cierta gracia como los armarios siguen existiendo, pero sus inquilinos van cambiando. Diferentes opciones sexuales, relacionales y de género van encontrando su hueco, pero otras realidades se van arrinconando. Un ejemplo es ser viejo (aunque de eso ya hablaremos otro día). Y otro es ser "virgen". 

Mario, grandes noticias: no eres virgen. La virginidad es un concepto construido culturalmente, tan complejo y variable que resulta complicado hasta definirlo

"Hemos pasado de que la sexualidad sea algo muy privado e íntimo a vivir en una sociedad ultrasexualizada", explica Eva Moreno, sexóloga y fundadora de la web Tapersex, que se ha ofrecido a ayudarnos con tu duda. "Por eso los hombres y las mujeres vírgenes se sienten en una situación de inferioridad, incluso de cuestionar su sexualidad. Hay más hombres y mujeres de esas edades que son vírgenes (en el sentido de una virginidad coital) de los que podríamos llegar a pensar, pero no se atreven a decirlo". 

Y añade que si te masturbas habitualmente y conoces tu cuerpo, tu vida íntima es saludable y te va a servir para cuando llegue el momento. La sexóloga recuerda que, de algún modo, "una relación sexual siempre es como la primera cuando se tiene una pareja nueva". De modo que cuando encuentres a esa persona con la que quieras tener sexo, puedes tranquilizarte pensando que, de algún modo, estáis a la par. Eva aconseja que, como preparación, leas mucho sobre sexo y no te masturbes siempre viendo pornografía, sino ayudándote de tu imaginación y fantasía.

Pero lo más importante: el miedo y la vergüenza que nos cuentas que te invade. ¿Se te ha ocurrido pensar que no tienes por qué decirlo cuando por fin lo hagas? No es tu obligación. "Que no sea lo primero que diga cuando empiece una relación", te aconseja Moreno. "Y que no quiera hacerlo todo esa primera vez", añade. Si te da miedo no estar a la altura, piensa en cuántos hombres con años y años de experiencia en este particular no están a la altura en un primer encuentro sexual con una nueva pareja. Solo pregúntaselo a alguna mujer a tu alrededor. Si la otra persona te da confianza, explícale que es la primera vez. O puedes explicárselo más tarde, una vez asentada la relación. O puedes no explicárselo nunca.

Es lo bueno que tienen los secretos que nos atormentan solo a nosotros mismos. Que, de alguna manera, siempre podemos arreglárnoslas para que nadie más los conozca. A menos que un día encuentres una novia y te suceda lo que le pasa a nuestro siguiente lector. 

"Mi novia se ha enfadado porque no le doy la clave de mi ordenador portátil. ¿Tiene derecho a navegar por mis archivos y saber qué páginas visito?" (Ricky)

No. No tiene derecho, amigo Ricky. Hay relaciones de pareja en las que no hay lugar para los secretos. Hay otras en las que ambos miembros acuerdan dejar un espacio exclusivo para ellos o, al menos, para cierto nivel de privacidad. La clave para un problema como el que tú planteas es que los dos estéis seguros de en cuál de esas categorías cae vuestra relación y que estéis seguros, también, de que estáis en la misma.

"Estaría bien saber qué temes que tu novia vea en tu ordenador y por qué consideras que cae dentro de ese espacio que pertenece solo a tu privacidad".
"Estaría bien saber qué temes que tu novia vea en tu ordenador y por qué consideras que cae dentro de ese espacio que pertenece solo a tu privacidad".Getty Images

Un ejercicio bastante sencillo para calibrar esto sería darle la vuelta: si la que nos hubiese escrito fuese una lectora cuyo marido le obliga a mostrarle todos los recovecos de su ordenador personal, entenderíamos que algo ahí no va bien y hay cierto abuso de autoridad e intento de control. Hoy los ordenadores (y más bien las tabletas y, sobre todo, los smartphones) se han convertido en una extensión de nuestros cerebros. Todos nuestros triunfos, secretos y demonios personales están ahí. La tentación de husmear para conocer los de la persona con la que compartimos nuestra vida es fuerte, pero las relaciones se basan en la confianza y esto supondría romperla.

Pero una vez explicado esto, estaría bien saber qué temes que tu novia vea en tu ordenador y por qué consideras que cae dentro de ese espacio que pertenece solo a tu privacidad. ¿Es porno? ¿Son emotivos relatos sobre episodios de tu infancia? ¿Son selfis sin camiseta ante el espejo en los que analizas los avances de la dieta? El verdadero ejercicio que debería traer este dilema en el que estáis no es abrir las compuertas de vuestra privacidad, sino analizar cuáles de los elementos que están encerrados detrás de ellas no solo podrían salir sin estropear la relación, sino enriquecerla. Revisa tu ordenador y plantéatelo. Y si todo esto se reduce a que temes que tus búsquedas en Pornhub hayan dejado rastro: utiliza la navegación de incógnito, alma de cántaro.  

No me gusta vestirme de fiesta: tengo poco cuello y tanto las corbatas como las pajaritas hacen que me sienta oprimido y antiestético. ¿Qué alternativas tengo? (Toni)

Hola Toni. Lamentablemente no hay muchas alternativas para un hombre a la hora de vestirse de fiesta que no consistan en vestirse de fiesta. En bodas, fiestas de etiqueta, eventos laborales y cócteles varios el traje pasa por ser, para todos aquellos que no lo utilizan nunca, un disfraz obligado. 

¿Pero qué pasa con las corbatas y las pajaritas? Es posible que a este respecto sí podamos hacer algo. "Me parece perfecto que si a uno no le gusta la pajarita no se plantee su uso", afirma el estilista e ideólogo de moda Josie. "Incluso si se trata de una noche de esmoquin, puedes sustituirla por un cuello rígido impecable sin nada más que un botón joya que lo abroche".

"Incluso si se trata de una noche de esmoquin, puedes sustituirla por un cuello rígido impecable sin nada más que un botón joya que lo abroche".
"Incluso si se trata de una noche de esmoquin, puedes sustituirla por un cuello rígido impecable sin nada más que un botón joya que lo abroche".Pablo Zamora

Toni, si tienes planta y gracia, podría colar que fueses con una buena americana y una buena camisa, pero por favor, no cualquier americana y no cualquier camisa. Puedes elegir una camisa con un estampado elegante que se lleve toda la atención y, sobre todo, la desvíe del hecho de que no llevas pajarita ni corbata. Y ponte un pañuelo bonito al bolsillo de la americana. Ya puestos, si te atreves, que sea el traje el que tenga el estampado llamativo, pero ten cuidado de no terminar pareciendo una alfombra. Tu mayor baza será intentar que haya algo que consiga que los invitados más clásicos olviden que has decidido no ponerte ni pajarita ni corbata y darles otra alternativa en la que fijarse. También es posible que al llegar a la boda/cóctel/fiesta de empresa descubras que otro de los invitados ha acudido disfrazado de calamar gigante. En ese caso él habrá hecho todo el trabajo por ti y nadie reparará en tu cuello. ¡Suerte! 

"Mi novio no se quiere duchar todos los días, ¿hace bien? A veces su olor corporal no es del todo agradable. ¿Debería hablar con él?" (Raquel)

La higiene personal del otro es uno de los grandes tabúes de la sociedad. No nos cuesta demasiado decirle a un compañero de trabajo que lo odiamos pero a menudo preferimos pedir un cambio de mesa (o de sede corporativa) antes que tener que pasar por el desagradable y engorroso proceso de decirle que huele mal. Enfrentarnos a este tema es doloroso si partimos de algo tan hiriente. Así que lo mejor es que, para tratarlo con tu novio, comencemos el camino por otro lugar.

"No nos cuesta demasiado decirle a un compañero de trabajo que lo odiamos, pero a menudo preferimos pedir un cambio de mesa (o de sede corporativa) antes que tener que pasar por el desagradable y engorroso proceso de decirle que huele mal".
"No nos cuesta demasiado decirle a un compañero de trabajo que lo odiamos, pero a menudo preferimos pedir un cambio de mesa (o de sede corporativa) antes que tener que pasar por el desagradable y engorroso proceso de decirle que huele mal".Getty Images

Para empezar: ¿es realmente necesario ducharse todos los días? Se lo he preguntado a la dermatóloga Paloma Borregón, miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV). "Necesario, necesario no es", responde. "Es recomendable, atendiendo a la actividad física que se haya realizado esa jornada y a cada caso particular. Si un día no te has ensuciado ni has sudado por alguna actividad física, no es imprescindible darse una ducha". Y ya que estamos, un breve apunte sobre la ducha perfecta: "Deben ser cortas y con agua templada. Cuanto más caliente esté el agua, más se irritará la piel. Y cuánto más tiempo permanezcamos bajo el chorro de la ducha, también. Ducharse más de una vez al día sí es malo: eliminamos las bacterias de la piel y nos pueden salir hongos". Respecto al jabón, "lo ideal es que sea en pastilla, mejor que embotellado, y sin perfume. Y es recomendable hidratarse la piel tras la ducha con una leche corporal".

Estos datos son un buen punto de partida para que trates el tema con tu novio. Puedes comentarle que has observado que no se ducha a diario y que has leído interesantes artículos sobre la verdadera necesidad de hacerlo y sobre los mejores métodos. Y a partir de aquí, actúa según el método que consideres más necesario según su forma de ser. ¿Encaja las críticas? Explícale que podría replantearse el tiempo y esfuerzo que dedica a su higiene y que esto mejorará su vida social y también su propia autoestima. ¿Es un melodramático que acabará declarándose víctima de la contaminación ambiental y echando la culpa de todo a una conspiración de sus glándulas sudoríparas para destruir su imagen pública? Regálale un buen jabón y una buena colonia y, cuando algo huela mal, pregunta al aire qué es ese olor sin acusarlo directamente, para que se dé por aludido. 

Si nada de esto funciona, piensa en la posibilidad de irte con otro hombre con mejores nociones de higiene. La vida es corta. No te mereces pasarla junto a alguien que huele mal. 

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Sobre la firma

Guillermo Alonso
Editor web de ICON. Ha trabajado en Vanity Fair y Telecinco. Ha publicado las novelas ‘Vivan los hombres cabales’ y ‘Muestras privadas de afecto’, el libro de relatos ‘La lengua entre los dientes’ y el ensayo ‘Michael Jackson. Música de luz, vida de sombras’. Su podcast ‘Arsénico Caviar’ ganó el Ondas Global del Podcast 2023 a mejor conversacional.

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