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Coordinado por Fernando Casado
Energías renovables

¿Y si la llave de la transición energética la tuviesen las ciudades?

Las ciudades se están convirtiendo en vergeles fabulosos para iniciativas innovadoras y creativas que auspician una transición energética en manos de las personas

Jornada "Energía limpia para Europa, el papel de la ciudadanía y las ciudades".
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Según Naciones Unidas, más de la mitad de la población mundial vive en zonas urbanas, y se prevé que para el año 2050, la cifra ascienda hasta los 6.500 millones de personas, es decir, dos tercios del total de la humanidad. Estos seres urbanos sin duda querrán cocinar su comida, encender luces y ordenadores, cargar dispositivos, calentar sus viviendas y desplazarse de un lugar a otro. En definitiva, millones de personas concentradas en superficies relativamente pequeñas a lo largo y ancho del globo necesitarán usar a diario cantidades ingentes de energía para poder satisfacer sus necesidades y sus estilos de vida.

Las asociaciones ecologistas, cuya misión es fomentar un cambio local y global hacia una sociedad respetuosa con el medio ambiente, abogan desde hace años por un modelo energético diametralmente opuesto al heredado del siglo pasado. Preocupa la peligrosa deriva que está tomando el cambio climático a causa de la inacción gubernamental, y se cree que la llave para abordar este fenómeno global es limitar las emisiones asociadas al sector de la energía. Por ello, es necesario defender un nuevo modelo que transita de un sistema centralizado e ineficiente basado en la quema de combustibles fósiles a uno altamente eficiente, descentralizado y basado en energías renovables.

Bajo esta premisa, y tratando de ofrecer al público general y a las administraciones un espacio que sirviese para visibilizar iniciativas descentralizadas y para debatir e intercambiar información sobre las mismas, Amigos de la Tierra organizó hace unas semanas en Madrid el encuentro "Energía limpia para Europa: el papel de las ciudades y la ciudadanía". En esta jornada, se invitó a diversas personas expertas en la materia, y a responsables de Ayuntamientos que ya se han puesto manos a la obra.

Así, Carlos Esteban González, del Ayuntamiento de Madrid, explicó como desde enero de 2017 el suministro de electricidad de los 1.350 edificios municipales es 100% renovable (con origen certificado por la CNMC de acuerdo al Sistema de Garantías de Origen de la electricidad). Actualmente se discute la sustitución total del alumbrado público por luces LED, y un proyecto piloto para convertir al Ayuntamiento en Consumidor Directo de Mercado, lo que permitiría ahorrar anualmente miles de euros gracias a la eliminación de intermediarios en el proceso.

En otra localidad madrileña, Rivas Vaciamadrid, también se está apostando firmemente por el cambio de modelo. Carlos Ventura, representante del Ayuntamiento, compartió las claves del proyecto "Rivas, Luz Verde". Esta iniciativa se fundamenta en la participación ciudadana y en la aplicación de medidas de ahorro y eficiencia en todos los sectores de la ciudad. Gracias al desarrollo e implementación de una serie de indicadores, han logrado transformar los costes energéticos en inversión, es decir a través de los ahorros conseguidos, el Ayuntamiento ha podido invertir en nuevas medidas de ahorro energético. Además son capaces de llevar a cabo la gestión telemática de la producción diaria de 45 instalaciones fotovoltaicas distribuidas por colegios, bibliotecas y otros edificios públicos, con datos accesibles para cualquier persona en la web del municipio.

Uno de los conceptos más recurrentes a lo largo de la jornada fue la activación ciudadana en términos de energía. Esto significa la exploración de diversas vías para que una persona que habitualmente ha sido considerada como mera consumidora, se involucre de forma activa en la toma de decisiones sobre energía, y en la inversión de nuevas instalaciones fotovoltaicas para su propio uso o uso comunitario. En este sentido, para romper el muro de la incomunicación tan fundamentado a lo largo del tiempo por las grandes eléctricas, en Cádiz, se ha creado una Mesa de Transición Energética. Alba del Campo, su promotora, explicó que además de promocionar iniciativas como la celebración del Día Mundial de la Eficiencia Energética, los talleres semanales de ahorro y eficiencia energética doméstica y la optimización del recibo eléctrico, el Ayuntamiento está tratando de sumar a las diversas Asociaciones de Vecinos de la ciudad. Y es que, según sus palabras, por muchas medidas que ponga en marcha un Ayuntamiento, si este no recibe el feedback de su ciudadanía puede correr el riesgo de no saber si lo que está haciendo es percibido positivamente por sus ciudadanos.

A pesar de que existen muchas más medidas interesantes al alcance de los municipios, a día de hoy no se están explorando, en parte debido a la demonización del autoconsumo fotovoltaico promovida por el Gobierno central. Una de estas medidas es de carácter fiscal, y consiste en una bonificación de hasta el 50% en el IBI para inmuebles con energía solar térmica o fotovoltaica, o de hasta el 95% para las plantas de energía renovable, mediante una declaración de interés o utilidad municipal de dicha actividad recogida en la Ley Reguladora de las Haciendas Locales. Se demuestra de nuevo que las ciudades tienen aún mucho recorrido por delante apoyándose en la actual legislación y en sus propias ordenanzas. No obstante, tal y como aseveran expertos de la Fundación Renovables, desgraciadamente existe mucho desconocimiento a nivel administrativo.

Hace un año, se publicó un informe que deja claro que, con una legislación comprometida con el nuevo modelo energético, acompañada de las herramientas adecuadas, más de 264 millones de personas de la Unión Europea, la mitad de su población, podrían producir su propia electricidad para 2050. A nivel estatal, se traduce en 16,4 millones de personas produciendo su propia energía a través de PYMES, cooperativas, edificios públicos y, por supuesto, el sector residencial.

Para concluir, ante la perspectiva de un cambio climático catastrófico alimentado por el dióxido de carbono y otros gases derivados de la quema de combustibles fósiles, el cambio de modelo energético será la clave para lograr mitigar este fenómeno a tiempo. Y para ello, las ciudades deberían dar ejemplo a la Administración central:

  • Fijando objetivos unilaterales de reducción de emisiones.
  • Regulando en consecuencia.
  • Explorando vías para la remunicipalización de servicios básicos como la energía.
  • Contratando energía verde para todos sus edificios.
  • Y ofreciendo bonificaciones fiscales a aquellas personas o negocios que quieran formar parte de la transición energética.
Jornada "Energía limpia para Europa, el papel de la ciudadanía y las ciudades".
Jornada "Energía limpia para Europa, el papel de la ciudadanía y las ciudades".Amigos de la Tierra

Durante la jornada se generó un documento de conclusiones que puede leerse aquí.

Héctor de Prado Herrero es ambientólogo por la Universidad de Girona. Especializado en campañas de democracia energética, empoderamiento ciudadano y cambio climático, actualmente es el responsable del área de Clima y Energía en la oficina estatal de la asociación ecologista Amigos de la Tierra. Forma parte, además, de iniciativas ciudadanas como La Corriente sociedad cooperativa, la Plataforma por un nuevo modelo energético y es comunero de una huerta solar de Ecooo.

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