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La obsesión que lo cambió todo

Calvin Klein rescata la mítica sesión fotográfica que unió a Mario Sorrenti y Kate Moss en los noventa para presentar OBSESSED, su nueva fragancia

Kate Moss fotografiada por Mario Sorrenti para Calvin Klein. Ampliar foto
Kate Moss fotografiada por Mario Sorrenti para Calvin Klein.

La nueva colección de fragancias de Calvin Klein, OBSESSED, es completamente  actual. Si la versión femenina de OBSESSED toma una nota típicamente masculina (la lavanda) y la convierte en un eau de parfum seductor y provocativo, el eau de toilette masculino, OBSESSED FOR MEN, respira espíritu contemporáneo mediante una presencia insospechada: la infusión de vainilla negra. Unida a notas amaderadas y orientales, configura un recorrido olfativo rompedor y adictivo, perfecto para una generación, la actual, que ha sabido reinventar la masculinidad sin miedo a transgredir los límites de lo convencional. Al fin y al cabo, para crear algo nuevo siempre hay que romper ciertas normas. Calvin Klein, Mario Sorrenti y Kate Moss se atrevieron a hacerlo en 1993.

Porque OBSESSED viene acompañada por una fascinante clase de historia.

A principios de los años noventa, la moda necesitaba un cambio. Los ochenta habían sido mujeres con hombreras imposibles y hombres con trajes caros, afeitado perfecto y aires de tiburón de Wall Street. El público necesitaba algo distinto.

La obsesión que lo cambió todo

Lo necesitaban especialmente los jóvenes, que miraban con atención la revolución cultural que estaba teniendo lugar en Estados Unidos. En 1991 Nirvana lanzó Nevermind y popularizó el grunge. Un hito similar a cuando, en 1993, Calvin Klein lanzó una campaña que hizo envejecer de golpe a lo establecido llenando los reductos del lujo de imágenes que parecían salidas del fanzine más moderno del mundo.

La campaña correspondía a OBSESSION, una fragancia con la que el diseñador americano que había vestido al Nueva York más sexy de los ochenta aspiraba a reflejar el romanticismo sexy y desprejuiciado de la juventud de los noventa. Por eso eligió para materializarla a dos chavales, casi dos adolescentes. Uno era Mario Sorrenti, un fotógrafo de moda que apenas tenía 20 años y ya había logrado hacerse un nombre en la industria gracias a sus instantáneas naturales, frescas y sexys. La otra era la modelo inglesa Kate Moss, de 17 años, cuya belleza andrógina y rara había demostrado que había vida más allá de aquellas temibles amazonas en tacones que eran las supermodelos de los ochenta. Fue el propio Calvin Klein quien sugirió que la campaña se fotografiase en un rincón apartado de las Islas Vírgenes Británicas: para la campaña de OBSESSION, quería algo totalmente distinto, un ejercicio de libertad creativa al margen de las convenciones.

El resultado sobrepasó todas las expectativas. La belleza de Kate Moss y la mirada de Mario Sorrenti formaron un binomio perfecto que, según ambos, llegó a rozar el enamoramiento y la obsesión. La modelo había encontrado a su fotógrafo, y el fotógrafo había encontrado a su modelo, hasta tal punto que aquellos diez días de shooting fueron extraordinariamente productivos. De hecho, para presentar su nueva fragancia, Calvin Klein y su director creativo Raf Simons han decidido indagar en los descartes de aquella sesión. El resultado han sido imágenes inéditas que evocan aquella edad dorada de la rebeldía juvenil y aquella obsesión perfecta entre Sorrenti y Moss. Aquel gesto de audacia sigue cortando la respiración.

 

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