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Rigor informativo

Es cierto que el periodismo no está en sus mejores momentos. Su popularidad cae en picado en una población cada vez menos preocupada por la calidad de la información. Recientemente, Gerard Piqué publicó un tuit en su perfil con un claro, y a la vez contundente, “se queda”. A la hora, las portadas de las ediciones impresas de los diarios deportivos de este país cambiaron para, en algunos casos, convertir ese mensaje en noticia de cabecera y asegurar la continuidad de Neymar en el FC Barcelona. Un total de 48 horas después, el defensa desmontaba el titular y argumentaba: “Fue una opinión personal. Simplemente es lo que puedo oler o intuir”. Sorprendente. Nos quejamos de la falta de confianza que los ciudadanos depositan en esta labor y, en cuanto se presenta la ocasión, se pulverizan todos los controles y el rigor que se le presupone a la profesión con el ánimo de intentar ser el primero. ¿Dónde quedan las verificaciones? ¿Y los controles de las fuentes? Kapuscinski afirmaba: “Los cínicos no sirven para este oficio”. Seguramente. Espero que los alcahuetes, tampoco.— Jacobo Pérez-Lirón Martínez. Vigo (Pontevedra).

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