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Trámites para la izquierda

La izquierda debe aclararse para conseguir su magno objetivo: echar a Rajoy

Pablo Iglesias y Pedro Sánchez durante una reunión en el Congreso de los Diputados.
Pablo Iglesias y Pedro Sánchez durante una reunión en el Congreso de los Diputados. EL PAÍS

El sábado pasado, Marta Fernández preguntaba en este periódico a varias personas de izquierdas qué era ser de izquierdas. La conclusión resultaba muy interesante: casi nadie sabía qué quería decir hoy ser de izquierdas. Lo más concreto, aunque no muy profundo ni brillante, era: “Hay que echar a Rajoy”.

Me recordó a aquel antiguo decano de Derecho de Madrid que en los años sesenta, al proponerle una comisión de estudiantes que la Facultad se pronunciara como institución que se echase a Franco, les replicó con cínica parsimonia: “Estoy de acuerdo con ustedes pero para eso hacen falta algunos trámites”. Pues bien, creo que estamos ante un caso parecido. Es decir, se trata de invertir el procedimiento: primero los trámites y después echar a Rajoy o, mejor dicho, si los trámites se hacen bien, los electores españoles en las próximas elecciones no darán la mayoría al PP.

Porque si de partidos políticos tratamos, a nivel nacional hoy tenemos dos partidos que son considerados de izquierdas, el PSOE y Unidos Podemos. Pero ni eso, porque en la crónica a la que nos referíamos, la misma Irene Montero rehusaba considerarse de izquierdas porque al ser requerida para que situara a Podemos del 1 al 10 en el eje derechas/izquierdas, sostenía: “Podemos no cabe en ese eje. La gente que construye Podemos y que se siente de Podemos no tiene por qué calificarse en esa escala”. Y tenía sentido esta respuesta: Podemos no se mueve en ese eje, es más abierto y transversal, más inclusivo, aunque desde luego también más confuso, impredecible, cambiante, es decir, más populista.

Más serio, como partido de izquierdas, parece el PSOE, porque arrastra una larga tradición y puede exhibir la realidad de un proyecto cercano y cumplido, el del felipismo, es decir, la implantación de un Estado Social en España a lo largo de los años ochenta y noventa. Pero después, con Zapatero, vino lo de la “memoria histórica”, que en sí mismo dudo que sea de izquierdas —igual puede ser de derechas, también el franquismo nos fijó una historia oficial— y ahora Pedro Sánchez nos suelta lo de la plurinacionalidad, que aún no sabemos muy bien lo que es.

Así pues, quizás el principal trámite que le falta a la izquierda es aclararse: establecer qué valores sociales y políticos defiende y cual será su programa de gobierno para cuando gane unas elecciones. Cumplidos estos trámites, entonces sí, estará en condiciones de echar a Rajoy, ese magno objetivo.

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