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El ‘helvetófilo’ Macron aviva el romance franco-suizo

El eje París-Berna renace tras un bache durante la presidencia de François Hollande

El presidente francés, Emmanuel Macron, y su colega suiza, Doris Leuthard, posan durante su reunión en el Palacio del Elíseo el 18 de julio.
El presidente francés, Emmanuel Macron, y su colega suiza, Doris Leuthard, posan durante su reunión en el Palacio del Elíseo el 18 de julio. EFE

Si bien los lazos históricos entre Francia y Suiza son muy estrechos, sus relaciones no siempre han sido fáciles. Muy en particular durante el mandato del anterior inquilino del Elíseo, François Hollande. Pero las cosas mejoran de a poco y una buena sintonía (“normalización” le llaman) parece establecerse entre la suiza Doris Leuthard y el nuevo presidente de la República francesa, Emmanuel Macron.

Leuthard fue recibida el martes por el presidente y el primer ministro, Edouard Philippe, para tratar temas que van desde el espinoso tema fiscal y bancario (la guerra francesa contra el banco suizo UBS sigue haciendo daño) hasta la cuestión migratoria pasando por un Brexit en el que Suiza no quiere ser “utilizada” como posible aliada por Reino Unido. En este nuevo romance que se inicia, parece que mientras la presidenta suiza aprecia “la eficacia y el dinamismo” de Macron, los franceses comienzan a ver con buenos ojos a una Berna que “hace los deberes” en materia de cooperación fiscal y transparencia. Aunque aún quedaría bastante por hacer, a ojos del Elíseo.

Cabe recordar que Suiza es el país del mundo con más residentes franceses (180.000) y donde una cantidad casi equivalente cruza la frontera cada día para trabajar en el país alpino. Estos “trabajadores fronterizos” están en el centro de diversas polémicas ligadas a la libre circulación de trabajadores; tema esencial a ojos de la UE.

Otro detalle curioso es que Suiza es un país que Macron conoce bien, hasta el punto que algunos críticos le acusan de helvetofilia. Cuando trabajaba en el seno de la Banca Rothschild, Macron se ocupó de defender los intereses de Nestlé y trabajó codo con codo junto a Peter Brabeck, el expatrón del coloso multinacional de la alimentación.

En todo caso, los analistas suizos saludan lo que ya definen como “la emergencia de un nuevo eje París-Berna”. Por su parte, Doris Leuthard concluyó la visita de Estado afirmando que: “Si Francia va bien, Suiza va bien”.

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