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Esta foto es el último corte de mangas de DiCaprio al ‘glamour’ de Hollywood

Involuntariamente, el actor ha abierto un debate en el mundo de la ropa: vestir como si la moda no existiera

Leonardo Dicaprio
Leonardo Dicaprio ha elevado a la máxima potencia el estilo desenfadado. Esta semana paseaba con una bolsa de plástico colgando de sus pantalones por las calles de Nueva York. Cordon

Revisar imágenes de Leonardo DiCaprio (California, EE. UU., 1974) es descubrir que cada mañana parece el mismo día en su vida. Camisetas unicolores básicas que siluetean su incipiente tripa, pantalones a media pierna, deportivas sencillas, gorras que cubren su cabello despeinado y el móvil en la mano. Y así siempre. Día tras día. O sea: como cualquier persona en cualquier barrio del mundo. En cada estilismo el actor parece esforzarse por dejar claro que no puede importarle menos cómo va vestido.

Una bolsa de plástico similar a la que te dan en la farmacia cuando vas a por ibuprofenos atada a la trabilla de sus pantalones ha sido el último corte de mangas que le ha hecho DiCaprio a la superficialidad y el oropel que inunda Hollywood.

El actor, en Nueva York, como si fuese un tipo que no ha ganado nunca un Oscar.
El actor, en Nueva York, como si fuese un tipo que no ha ganado nunca un Oscar. Cordon

Y demuestra, una vez más, que el actor ha trascendido a la superestrella. Sabe que le están fotografiando, pero su relajada exposición denota que no le preocupa en absoluto.

Sin embargo, esa desgana estilística cesa cuando se encuentra en un rodaje o en alguna entrega de premios. Ahí, el actor sí se adapta al medio. Si toca ser elegante, un Leo acicalado se convierte en uno de los más elegantes de la alfombra roja. Si toca interpretar a un explorador abandonado a su suerte después de que un oso casi acabe con su vida, Leo se transforma, se cubre de sangre y pieles, y se lleva un Oscar para casa por su papel en El renacido (2015).

Otra prueba fehaciente de que los intereses del actor se centran en otras causas es el uso que le da a las redes sociales. DiCaprio ha logrado darle la vuelta al que probablemente es uno de los inventos más narcisistas del siglo XXI, Instagram, y ha convertido este enorme escaparate cibernético en un arma para concienciar y combatir el cambio climático. Mientras todas las estrellas del mundo (desde actores a músicos pasando por políticos) lo utilizan para las autofotos y el autobombo, DiCaprio únicamente comparte instantáneas que muestran los efectos devastadores del calentamiento global en el que está inmerso el planeta. Entre sus 546 publicaciones es difícil dar con un selfie o una imagen promocional de sus películas.

Ahora bien, que DiCaprio haya querido tener un gesto deliberadamente trivial no significa que, de manera involuntaria, no se haya alineado con uno de los grandes debates de la moda a lo largo de este último año: los límites del normcore, ese estilo de vida que reivindica la ausencia aparente de pretensiones estilísticas y, en pocas palabras, la necesidad de vestir como si la moda no existiera (o como si no le importara a nadie).

A la izquierda, el bolso de Balenciaga. A la derecha, la bolsa de 0,99 euros de Ikea.
A la izquierda, el bolso de Balenciaga. A la derecha, la bolsa de 0,99 euros de Ikea.

La pasada primavera, un bolso de Balenciaga que evocaba la forma, el color y el material de las famosas bolsas azules porta-todo de Ikea desencadenó la polémica, con comparaciones e incluso una brillante respuesta por parte del gigante sueco. El gesto, uno más en la lucha de Demna Gvasalia (director creativo de Balenciaga) por introducir lo cotidiano en la pasarela, recordaba otros clásicos de la moda reciente de la última década.

En 2007, por ejemplo, Marc Jacobs diseñó para Louis Vuitton unos grandes bolsos de piel con estampado de cuadros que recordaban inevitablemente a las bolsas de poliéster que venden los bazares de todo el mundo. En 2012, Maison Margiela presentaba a su vez un bolso (de piel y lentejuelas) inspirado en las bolsas de plástico con dos asas que emplean millones de tiendas a lo largo y ancho del planeta, y que en el sector se denominan "de camiseta", porque cuando están plegadas recuerdan a una camiseta de tirantes.

Es decir, una bolsa de plástico como la que DiCaprio lleva en estas imágenes, ignorando tal vez que, en la moda, la ingenuidad no existe, y que la red ya está llena de debates sobre el momento en que las bolsas de la compra se convirtieron en un complemento más. 

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