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Peor que el silencio

El extesorero del PP desprecia al Parlamento que le investiga

Luis Bárcenas ayer en el Congreso durante su comparecencia en la comisión de investigación.
Luis Bárcenas ayer en el Congreso durante su comparecencia en la comisión de investigación. EFE

No fue el silencio lo que eligió ayer Luis Bárcenas ante la comisión de investigación parlamentaria sobre la financiación ilegal del PP, sino el silencio ante las preguntas difíciles. El extesorero del Partido Popular ha descrito en los procesos en los que está inmerso la doble contabilidad del partido en el Gobierno, alimentada con donativos ilegales entre 1990 y 2008 que se repartieron como sobresueldos y que él denominó “contabilidad extracontable y del PP, claro”. Ante el Congreso de los Diputados, sin embargo, ha elegido ignorar las preguntas en torno a estas acusaciones tan graves que requieren respuestas verosímiles, sin morderse la lengua sin embargo a la hora de repartir munición demagógica y acusar a Toni Cantó, por ejemplo, de interrogarle como si estuviera en “una obra de teatro”, a Irene Montero de que le atribuye algo que también hace Juan Carlos Monedero y a Joan Tardá de que su partido tampoco ha pedido perdón por la condena a un miembro de ERC por contrabando de tabaco. Hubo para casi todos.

El hombre ahora silente está procesado por la Audiencia Nacional por el caso Gürtel y por la contabilidad B del PP. Pero ayer, tanto él como el Partido Popular se concentraron, en contra de toda lógica y de la necesaria predisposición a colaborar con las instituciones, en desprestigiar la tarea de la comisión. El extesorero abroncó a sus miembros y antepuso su defensa “sobre la soberanía popular y sobre cualquier cosa”. El diputado del Partido Popular Carlos Rojas, en una sintonía estridente para la regeneración democrática que requiere este país, se dedicó a glosar los logros económicos del Gobierno sin hacer preguntas a Bárcenas mientras el coordinador general del PP, Martínez Maíllo, amenazaba de nuevo con llevar al Tribunal Constitucional la propia existencia de esta comisión si no prospera el recurso interpuesto ante la Mesa del Congreso. Bárcenas, además, ha dado marcha atrás y se ha retirado como acusación de la causa del borrado de los ordenadores en Génova.

El presidente Rajoy, por su parte, tampoco contribuyó al esclarecimiento al asegurar ayer ante el comité ejecutivo del Partido Popular que la comisión “no aporta nada en la lucha contra la corrupción”, que se va a dilatar con fines partidistas y que tiene las conclusiones ya redactadas. No son las conclusiones de la comisión las que parecen ya redactadas, sino las del propio Partido Popular, a juzgar por sus palabras y actuaciones. La única evidencia hoy es que, con la nueva estrategia de silencio puesta en marcha en los últimos meses por Bárcenas y la carga del Partido Popular contra la comisión de investigación, ambos se ayudan mutuamente. Y eso es lo contrario de la regeneración.

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