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Un bar llamado España

Alertaba Iñaki Gabilondo hace unos meses en este diario del peligro de que este país terminara siendo el Bar España. La localidad en la que resido permitía a los bares la instalación de terrazas de 9.00 a 0.30 el año pasado; un cambio en la normativa ha hecho que pase a ser de 8.00 a 2.00. Bajo la ventana de mi dormitorio, en un tramo de acera de 25 metros, se apiñan 140 sillas de tres locales. Ni a las personas que las ocupan ni a los camareros que las recogen a horas intempestivas parece que les preocupe mucho el descanso de los que estamos solo unos pocos metros por encima de sus cabezas. Pero casi me quita más el sueño que las Administraciones no miren por todos los ciudadanos y que legislen sin apenas tener en cuenta dónde está situado un local y las molestias que puede ocasionar. Solo están interesados por lo que pasa a ras de suelo, donde si amplían superficies y horarios pueden recaudar algo más.— David Fernández Saínza. Alcobendas (Madrid).

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