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EP Tendencias BLOGS Coordinado por PABLO LEÓN Y MIGUEL ÁNGEL MEDINA

Maldita bicicleta

Si la llegada de las bicicletas a las ciudades parecía alterarlo todo, ahora se está produciendo una revisión de modelo de movilidad que genera un intenso debate

Un hombre pasea en bicicleta por los bulevares de la capital.
Un hombre pasea en bicicleta por los bulevares de la capital.

La bicicleta era la punta del iceberg. El icono visible del cambio del modelo de movilidad de las ciudades. El vehículo que cuestionaba el cochecentrismo que había dominado las políticas municipales (y nacionales). A pesar de que ese cambio arrancó hace años —en Madrid la llegada del sistema público de bicicletas en 2014 fue un hito— y de que las bicis han ganado protagonismo en las calles, cada vez que se aplica una medida de movilidad se desata la polémica. Bien sea por las limitaciones de acceso a las cuatro ruedas al centro de la capital durante picos de contaminación, bien porque se corte en Navidad la Gran Vía. Tanto si se modifica el ciclocarril de los bulevares como si se reordena la calle Vallehermoso.

Las críticas no solo vienen de la oposición política —desde el PP describieron a la alcaldesa Carmena (Ahora Madrid) “como cochófoba”— sino que también se generan dentro del colectivo que defiende ese modelo alternativo (ciclistas, peatones, usuarios transporte público…). Parte de los pedaleantes reclaman carriles segregados mientras que otro grupo defiende compartir la calzada. Los peatones apelan a la universalidad de su rango (todos somos peatones porque todos caminamos por la urbe en algún momento). Mientras que el transporte público se reivindica como una de las claves en el cambio de modelo.

El debate no cesa. Mientras, los ciudadanos se vuelcan con los sistemas de bici pública, carsharing, motosharing (esta semana se presentó el segundo que opera en Madrid). Una pasión potenciada por los teléfonos inteligentes y el big data (claves en la actual gestión urbana). Hasta las marcas de coche han comprado el discurso alternativo e incluyen ciclistas en sus anuncios y describen, en sus spots aspiracionales, un modo de uso del vehículo diferente (“Cuando conduzco, conduzco”).

Aunque el cambio de modelo urbano parece consolidado, algunos sectores aún muestran reticencias y se dedican a polemizar cada vez que se toca la movilidad. Si en un primer momento la maldita bicicleta venía a alterarlo todo, ahora es una revisión mucho mayor. Ese ruido visibiliza los diferentes modelos de ciudad. De ahí ese debate intenso. Porque la movilidad interesa. La manera en la que se diseñan las ciudades en las que vivimos marca nuestros tiempos; nuestras rutinas. Marca nuestras vidas. De todo esto vamos a hablar en I Love Bicis.

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