Y ahora en Egipto
Otro triste ataque terrorista se desató el pasado domingo, teniendo aún presente lo ocurrido en Estambul. Esta vez dos explosiones en dos iglesias de Egipto durante el primer día de Semana Santa. Me parece irónico que los extremistas que defienden su religión decidan atacar a unos creyentes que solo buscaban celebrar sus propias creencias, sean o no acertadas para ellos. Toda religión, ya sea el cristianismo, el hinduismo, el islam o cualquier otra, tiene como pilar principal la adoración de uno o varios dioses, y ninguno de estos quiere que nos matemos los unos a los otros. Por eso, la situación actual, el miedo en las calles y las vidas perdidas me hacen ponerme a pensar en el ser humano. Porque es la humanidad quien decide asesinar, no una religión, aunque a veces se diga que se hace en su nombre.— Marta Lafuente. Madrid.


























































