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Traducir al vuelo

Subraya Andrés Sánchez Robayna la importancia de la traducción en poesía. Tanto es así, que no puedo sino advertir que, líneas antes, un libro de Derek Walcott titulado White Egrets es traducido Penachos blancos y no, correctamente, Garcetas blancas. Otro ejemplo de la descuidada traducción de nombres de plantas y animales (perdiz por agachadiza, rata por comadreja…) que se observa en diferentes publicaciones; deficiencias que uno mismo ha señalado a varias editoriales. No es un asunto menor: la buena literatura suele ser exacta, y su traducción debe reflejar tal exactitud. Creo que a muchos traductores deberían asesorarles biólogos. Algunos, incluso leemos poesía.— Enrique Murgui Pérez. Valencia.

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